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Santiago de Cuba.- SU DESTREZA en las pistas es indudable. Lo conseguido en 100 y 200 metros y saltos de longitud y triple la convierten en una de las atletas sordolímpicas cubanas más laureadas en la última década.
Y es que Suslaidys Girat Rivero lleva en sus genes la pasión por la actividad del músculo, y a base de superación ilimitada continúa en el estrellato internacional.
La santiaguera bicampeona olímpica y mundial, reina en panamericanos y Juegos del ALBA, recordista en eventos del orbe y por mucho la mejor deportista de la Asociación Nacional de Sordos (ANSOC) dialogó complacida con JIT.
¿Cómo influyó la familia Girat Rivero en tu pasión por el deporte?
Nací el 19 de agosto de 1987 en Santiago de Cuba, y evidentemente mi familia tuvo gran significado en mi amor por el deporte. Desde muy pequeña me incliné por la gimnasia artística, pues mi madre Milagros Rivero fue campeona nacional.
Más adelante comencé a correr en la Escuela Especial Eduardo Mesa Llul, ubicada en el poblado de Boniato, y animada por la historia de mi padre y hermano, quienes fueron figuras importantes en el atletismo cubano, más los resultados obtenidos en competencias pioneriles, me decidí por el deporte rey.
¿Qué otros atletas te sirvieron de paradigma?
La historia de nuestro atletismo es muy rica, y en ese sentido Santiago de Cuba ha sido insignia. Aunque hemos tenido muchos grandes creo que mis mayores paradigmas han sido Ana Fidelia Quirot, Yipsi Moreno, Yargelis Savigne, y en los últimos tiempos Yarisley Silva.
¿Tu primera competición internacional fue a los 11 años?
Sí, era muy pequeña todavía, pero lo recuerdo perfectamente. Antes los entrenadores de la Escuela Especial conocidos como Kike y Chino me fueron llevando por ese camino, y en poco tiempo ya había participado en Juegos Escolares Pioneriles a nivel municipal y provincial.
Por esas buenas actuaciones es que en el año 1998 me seleccionan para representar a la escuela, y de manera general al país, en el panamericano infantil celebrado en México, donde obtuve mi primera medalla de oro internacional. El próximo año volví a participar y ganar una competencia de ese tipo, pero con sede en Venezuela.
¿Qué recuerdos conservas de la EIDE y la ESPA Nacional?
Gratas experiencias. Comencé en la EIDE a los 13 años, y desde el primer momento participé en las competencias nacionales para sordos, efectuadas en Santiago de Cuba, Pinar del Río, La Habana, Las Tunas, Camagüey y Guantánamo, donde siempre concluí en el primer lugar, entonces compitiendo en lanzamiento de pelota y 60 y 80 metros en la velocidad.
Luego inicié mis estudios en la ESPA, donde estuve durante ocho años y fui asesorada por el entrenador Adrián Ferrer Vaillant, uno de los que me ayudó en el camino al equipo nacional.
Entre los años 2007 y 2009, también me desempeñé en los torneos Barrientos y Copa Cuba, participando con los convencionales y alcanzando medallas de plata y oro, respectivamente.
Háblame de tu experiencia en las Sordolimpiadas.
He tenido la satisfacción de participar en dos eventos de ese rango, ambos inolvidables. El primero en el año 2007 en Taipei de China, donde obtuve el récord mundial de 6.13 metros en el salto de longitud. También me impuse en los 100 metros y logré bronce en los 200 metros.
Seis años después en la ciudad de Sofía, Bulgaria, pude enfrentar mi segunda Sordolimpiada, y nuevamente gané oro en 100 metros planos con récord mundial de 11.72 segundos.
¿Y tus incursiones mundialistas?
También tengo la dicha de haber participado en dos. El 2008 fue un año bueno para mí de manera general, y su finalización fue en el Campeonato Mundial celebrado en la ciudad turca de Izmir, donde logré 11.99 segundos en los 100 metros, dejando detrás un récord mundial que tenía más de 20 años.
Muchos medios de prensa internacionales comenzaron a catalogarme como “la figura más sobresaliente de la competencia” o “la estrella cubana”, pero lo más importante era demostrarlo, y creo que logré hacerlo cuando además alcancé plata en el salto de longitud.
Más recientemente, en el 2012, tuvimos el mundial de Toronto y fue una competencia espectacular para mí, una de las que más recuerdo. Imagínate: oro en 100, 200 y salto de longitud. Sin dudas, otro de mis mejores años.
¿Qué otras competencias recuerdas de manera especial?
Las medallas de oro en 100 y 200 metros y salto de longitud en los Juegos Panamericanos para Sordos celebrados en Argentina, en el 2003, y los de cuatro años más tarde en Venezuela.
Además fui campeona en el 2011 en los Juegos Deportivos del ALBA, con la mejor marca en el salto de longitud (6, 61 metros).
Tengo que agregar que los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 fueron una competencia discreta para mí, pues con 6,60 metros solo pude alcanzar el cuarto lugar.
En el 2015 fuiste ratificada por el Círculo de Cronistas Deportivos como la mejor atleta de la ANSOC en Santiago de Cuba, ¿qué significa dicho reconocimiento?
Muchísimo, y me siento además orgullosa de ser parte de esa tríada de oro que tiene Santiago de Cuba en el deporte para discapacitados, que completan Yunidis Castillo y Omara Durand, más aún porque somos mujeres y grandes luchadoras. Desde el 2003 he sido elegida como la mejor de la ANSOC en mi provincia, y en más de una ocasión he sido seleccionada como la mejor atleta discapacitada del país, lo que representa una gran alegría.
¿Qué le debes a la Revolución cubana?
Mucho. Desde haber creado un sistema social que no me excluye por mis limitaciones, hasta los entrenadores y la posibilidad de representar a Cuba a nivel mundial.
¿Cuáles son tus próximos retos?
Hace poco concluí la licenciatura en Cultura Física, un reto importante a nivel personal.
En estos momentos me estoy preparando en los entrenamientos porque mi objetivo es ser la mejor en lo que hago. El próximo año será el Campeonato Mundial, y estoy trabajando para defender mi título. También me gustaría participar en mis terceras Sordolimpiadas. Para ello también escucho los consejos de mi padre David Erundino Girat, actualmente mi entrenador.
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