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La Habana.- DESDE hace varios años la Federación Internacional de Ajedrez (Fide, por sus siglas en francés) trabaja por la igualdad de la mujer.
Con ese fin ejecuta programas para su empoderamiento y les amplía el abanico de oportunidades, ya sea desde el juego, el arbitraje o la función de entrenadora.
Borrar las diferencias de género se ha convertido en prioridad para los directivos de la entidad, quienes en su reciente visita a Cuba expresaron satisfacción al constatar que aquí se trabaja con similares objetivos.
La Fide inscribió el 2022 como Año de la Mujer en el Ajedrez. Una de las principales impulsoras de esa idea fue la letona Dana Reizniece-Ozola, directora gerente del organismo, quien durante su paso por la Isla apreció lo hecho en ese sentido.
Apenas unas horas le bastaron a la Gran Maestra y ministra de economía de su país para “respirar” el ambiente en favor del Juego Ciencia que reina entre los cubanos. Desde sus perfiles en Facebook y Twitter divulgó imágenes que pudieran parecer comunes, como la de aficionados jugando en parques y de niños pequeños haciéndolo en áreas especiales.
Por su experiencia y responsabilidades, el tema del ajedrez y la mujer fue un capítulo obligado en su estancia. Conoció que el torneo internacional Capablanca in Memóriam, de abril próximo, retomará la celebración de un grupo solo para ellas; y que a las niñas se les ofrecen las mismas oportunidades que a los varones para dedicarse al deporte.
En rápido intercambio con JIT elogió las proyecciones del ajedrez en Cuba, la sencillez de las personas con las que interactuó y por supuesto accedió a abundar más sobre el trabajo de la Fide y la mujer.
¿Por qué un Año de la Mujer y el Ajedrez?
Queremos que la mujer se sienta con mayor confianza y tan fuerte para jugar como cualquiera. Que sepa, por ejemplo, que puede ser árbitro, entrenadora, jugadora, que puede hacer cualquier función dentro del ajedrez.
Al mismo tiempo queremos mostrar la historia tan bella que han tenido grandes mujeres ajedrecistas. Incluso para que en todos los países las mujeres sepan que sus hijas también pueden acercarse a este deporte y llegar a lo más alto.
¿Han diseñado un programa especial para esta celebración?
No hemos planificado nada especial. Todas las historias que queremos contar cambiarán el sentido que se tiene ahora del ajedrez y la mujer. Y no es solo del ajedrez, pues se trata de enseñar cómo afrontar los problemas de la vida.
Queremos fomentar el liderazgo, que entiendan cómo se puede conjugar perfectamente la vida doméstica con la profesional. A veces las mujeres decimos «soy profesional o me quedo en la casa y soy madre y atiendo a los niños…». Esa no es una buena elección, nosotras tenemos que demostrar que podemos hacerlo todo a la vez.
Existen países con mucha tradición en este sentido. ¿Qué papel ejercen en medio de este contexto?
Países como Georgia o China tienen resultados con sus mujeres, resultados competitivos, pero no estamos mirando solo a las mejores ajedrecistas. Queremos que más muchachas jueguen ajedrez, que sean parte de nuestra familia y adquieran seguridad en sí mismas.
Hay profesiones no estables. Soy ministra y eso no es para toda la vida. Sin embargo, el ajedrez me aportó seguridad y sentirme importante en mi entorno familiar. No tuve miedo para tomar decisiones no siempre bien vistas, pues tenía esta “segunda vida” con el ajedrez. Eso me ofrecía fuerza.
Entonces ajedrez más allá de ganar o no un campeonato…
No nos enfocamos solamente en que las mujeres sean exitosas en el juego. Queremos ir más allá… Buscamos que sean buenas ajedrecistas, pero también que sean mujeres mucho mejor preparadas para la vida, desde el ajedrez.
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