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La Habana.– LA CAPITAL cubana se alista para vivir, el próximo 15 de noviembre la 40 edición del Marabana, la convocatoria pedestre más importante de la Isla y una de las más prestigiosas de América. El evento regresa al mismo circuito de la anterior versión, pero con la mirada puesta en una participación que promete récords en la categoría nacional. Más de tres mil corredores cubanos han confirmado su presencia, un número que consolida al Marabana como la gran cita del atletismo de ruta aquí. A ellos se suman corredores provenientes de diez naciones, una señal del interés que sigue despertando la carrera en el ámbito internacional. «En medio de la situación que vive el país, consecuencia del brutal bloqueo económico y financiero recrudecido por el gobierno de los Estados Unidos, contaremos con la presencia de medio centenar de corredores de unas diez naciones», declaró a JIT Carlos Gattorno Correa, líder de la Comisión Nacional de Carreras y Caminatas Marabana-Maracuba. Esa organización ha trabajado durante meses para garantizar las condiciones técnicas y logísticas, y se espera que la jornada transcurra en un ambiente de fiesta popular. La historia del Marabana es, en sí misma, una lección de continuidad y transformación. Nació en 1987 como media maratón, con un grupo reducido de atletas que recorrieron las calles capitalinas en una mañana memorable. Aquella primera edición no tenía el brillo de las actuales, pero sembró la semilla de un evento que crecería con los años. En 1990 ocurrió un salto cualitativo: la distancia de maratón, los 42 kilómetros y 195 metros, se incorporó al programa. Este cambio amplió el espectro de participantes y elevó el nivel técnico de la prueba, convirtiendo al Marabana en uno de los pocos maratones del Caribe con reconocimiento de la Asociación Mundial de Maratones (AIMS). La ruta entonces se extendió más allá del Malecón, abrazando arterias como el Paseo del Prado y la Rampa, en un recorrido que se volvería clásico, copado de bellezas arquitectónicas. La década del noventa trajo consigo nombres propios que se grabaron en la memoria colectiva. Corredores cubanos y foráneos alcanzaron marcas que aún se recuerdan con respeto, y sus victorias ayudaron a cimentar el prestigio del evento. La carrera también ha sido escenario de duelos emocionantes entre atletas locales y visitantes, en una época en que la participación extranjera comenzaba a despuntar. El año 2016 marcó un antes y un después en la internacionalización del Marabana. La organización logró una expansión excepcional, con la llegada de cientos de corredores de más de treinta países, y la cifra total de participantes superó todas las expectativas. Aquella edición es recordada como la de mayor proyección global, con una cobertura mediática que colocó a La Habana en el mapa mundial del running. La pandemia supuso un desafío sin precedentes en 2020. Con las calles vacías y el mundo confinado, el Marabana se reinventó en formato virtual, permitiendo que los corredores completaran kilómetros en sus propias ciudades y registraran sus tiempos a distancia. Esta adaptación no solo mantuvo viva la llama de la carrera, sino que demostró su capacidad para sobrevivir a las crisis. Hoy, en 2026, la recuperación de la participación extranjera es aún incompleta, debido en gran parte al bloqueo de EE.UU. a Cuba. Si bien países como España, Italia, México y Colombia han confirmado representantes, el número de atletas foráneos no ha alcanzado los niveles prepandémicos. Los organizadores confían en que esta edición será un paso decisivo para cerrar esa brecha. El recorrido es otro de los atractivos del Marabana. Partiendo desde el polideportivo Ramón Fonst, igualmente meta, los corredores transitarán por calles y avenidas cercanas al Centro Histórico, La Habana Vieja, Centro Habana, municipio Plaza de la Revolución y el Cerro, en un trazado que combina patrimonio, mar y arquitectura. La salida está prevista para las 6:00 de la mañana el Maraton y posteriormente, de modo escalonado, la media a las 6.15 a. m, y los 10k a las 7.00 a. m. Entre los protagonistas de la jornada se espera la participación de los mejores fondistas cubanos del momento, así como de figuras emergentes que buscan hacer historia. Marabana 2026 se presenta, pues, como una celebración de resistencia, historia y comunidad. En un país donde el deporte es pasión, esta carrera sigue siendo la gran fiesta del esfuerzo y la autosuperación. La Habana estará lista el 15 de noviembre para recibir a todos los que quieran correr, sudar y cruzar la meta.
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