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La Habana.- MARCELO Bielsa volvió a ser noticia mundial, pero esta vez no por su labor táctica al frente de la selección de Uruguay. Durante la sesión fotográfica oficial de la Fifa para el Mundial 2026, el estratega rosarino se negó a posar ante las cámaras y mantuvo la mirada fija en el suelo, generando una ola de especulaciones que él mismo despejó con una contundente respuesta: «No soy un modelo».
LA RESPUESTA QUE ENCENDIÓ EL DEBATE
Tras el empate 1-1 de Uruguay ante Arabia Saudita, en Miami, una periodista le preguntó las razones de su actitud en la sesión de fotos. Visiblemente molesto, Bielsa respondió con firmeza: «No tengo que dar ninguna explicación. Me sacaron la foto como me la sacaron, no soy modelo».
El entrenador de 70 años fue más allá y cuestionó el absurdo de tener que explicar gestos cotidianos: «Si uno usa lentes, ¿por qué usa lentes? Si mira a los ojos, ¿por qué mira a los ojos? Si mira para arriba o para abajo… ¿Tantas cosas hay que explicar?».
«No tenemos una obligación de actuar como modelos para respetar pretensiones que no tienen ningún fundamento. No hice nada malo» sentenció en la conferencia de prensa.
UN GESTO DE RESISTENCIA FRENTE AL PODER CORPORATIVO
Lo que para algunos fue una simple rareza, para otros adquiere un significado profundo. En palabras del propio entrenador, su negativa a cumplir con el protocolo establecido representa una resistencia contra la mercantilización del fútbol moderno, defendiendo la autenticidad y dignidad del trabajador del deporte frente a las imposiciones comerciales.
Este episodio se enmarca en una postura que Bielsa ha mantenido de manera consistente. En la pasada Copa América, ya había arremetido duramente contra los comités organizadores, cuestionando las deficiencias logísticas, el estado de las canchas y el desmedido enfoque comercial por encima del bienestar del atleta.
El Media Day de la Fifa, una jornada diseñada para producir contenido promocional y comerciales, representa el tipo de compromiso que históricamente ha incomodado al técnico.
COHERENCIA Y AUTENTICIDAD: EL SELLO BIELSA
Quienes conocen la trayectoria de Bielsa no se sorprendieron. Su singular personalidad; apodado "El Loco", por su atención obsesiva a los detalles o su costumbre de sentarse sobre una nevera portátil durante los partidos, lo ha llevado a construir una relación compleja con la exposición mediática.
Capaz de brindar conferencias de varias horas cuando considera que hay temas futbolísticos para analizar, también suele mostrarse incómodo ante situaciones promocionales o protocolares.
Nada más llegar a la base mundialista en México, ya había llamado la atención al conceder una entrevista en la que contestó a seis preguntas en apenas 38 segundos. En conferencias de prensa evita las cámaras y responde de forma tajante, sin alzar la vista.
MÁS ALLÁ DE LA ANÉCDOTA
El gesto de Bielsa trasciende la anécdota y expone un debate de fondo sobre el rol de los protagonistas del deporte, en un ecosistema cada vez más dominado por las exigencias de las corporaciones y los grandes centros de poder mediático.
En un Mundial en el que los jugadores y entrenadores son tratados como productos, Bielsa reivindica la figura del profesional del deporte por encima de la del "modelo" o "maniquí", que debe complacer exigencias estéticas sin fundamento real.
Como él mismo resumió: «Se buscan explicaciones a situaciones que no necesitan ser explicadas. No hay nada malo. Se puede usar lentes, se puede mirar directo, se puede mirar hacia abajo».
Bielsa, en su tercera Copa del Mundo como entrenador tras haber dirigido a Argentina y Chile, sigue siendo fiel a su estilo: incómodo con el ruido, pero dispuesto a dar largas reflexiones cuando el tema es el fútbol de verdad. Y en tiempos de marketing y apariencias, esa coherencia parece ser su mayor rebeldía.
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