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La Habana.- EL SUEÑO mundialista de la selección cubana sub-17 ya tiene forma y color. En el sorteo celebrado este jueves, en Zúrich, quedó encuadrada en el Grupo F de la Copa Mundial Sub-17 de la Fifa de Catar 2026, junto a Senegal, Croacia y Tayikistán.
Un grupo exigente para el equipo que regresa a una cita mundialista de la categoría, tras 35 años de ausencia, pero que no renuncia a competir con ilusión.
El camino hacia los dieciseisavos de final se antoja complejo para los de la Mayor de las Antillas.
El torneo, que se disputará del 19 de noviembre al 13 de diciembre, contará con 48 selecciones divididas en 12 grupos.
Los dos primeros de cada zona y los ocho mejores terceros accederán a la siguiente fase, lo que abre una puerta a la esperanza para el combinado cubano.
El entrenador Sandro Sevillano, artífice de la histórica clasificación, habló con humildad pero con convicción sobre el reto que se avecina.
En declaraciones a JIT, valoró el crecimiento del fútbol caribeño y las expectativas de su equipo en la cita mundialista.
«Es una realidad que todos los países del Caribe están desarrollando sus ideas futbolísticas; como todo proceso, con el tiempo empieza a dar frutos. No hablo de ganar el Mundial, sino de adquirir experiencia, hacer un buen papel y competir en cada partido sin miedo».
«Nos alegra mucho estar en un mundial que es un gran mérito, vamos a disfrutar mucho la participación, pero con responsabilidad y con seriedad, no con la óptica del mero participante, sino con la garra del competidor», sentenció.
El principal favorito del grupo es Senegal, que llega con el aval de ser la actual campeona de la Copa Africana de Naciones Sub-17, título que conquistaron en 2023, al vencer a Marruecos en la final, y aunque en esta categoría no significa que ese equipo conserve la misma calidad, sí habla del potencial del fútbol en ese país.
Un equipo físicamente poderoso y con talento ofensivo que aspira a cotas altas en el torneo.
Croacia resulta una potencia europea en categorías inferiores. Lo ha demostrado al clasificarse para la fase final del Europeo Sub-17 de la UEFA 2026, en el que comparte grupo con España, Bélgica y Estonia.
Su escuela, cada día más consolidada, aporta experiencia en fases decisivas y una notable capacidad competitiva, y llegará al evento en excelente forma competitiva, tras culminar el torneo continental.
Tayikistán: El rival más desconocido, pero no por ello menos peligroso. Logró su billete a Catar en una dura fase de clasificación asiática, y para Cuba será el primer examen en el debut del 20 de noviembre.
A priori, el partido más accesible para los caribeños, aunque el crecimiento del fútbol en Asia Central invita a la prudencia.
Con el nuevo formato ampliado a 48 selecciones, Cuba tiene un margen realista para soñar con los dieciseisavos de final.
Ganar a Tayikistán es casi obligatorio, y un resultado positivo ante Croacia o Senegal podría valer un puesto entre los ocho mejores terceros.
A pesar de que los especialistas ubican a Cuba en el rol de “cenicienta”, una sorpresa no es descartable, sobre todo si recordamos la meritoria actuación del equipo sub-20 en el pasado Mundial, en el cual estuvieron a las puertas de superar la fase de grupos.
La experiencia acumulada en la fase de clasificación, en la que ganaron su grupo con autoridad, y la cohesión defensiva que caracteriza al equipo de Sevillano, constituyen las principales armas para competir en un grupo de máximo nivel. El primer desafío está servido. La ilusión de todo un país, también.
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