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La Habana.- EL RUGBY de Cuba recibió la pasada semana una inyección de conocimiento y pasión de la mano de Joel Guillén, el primer cubano en jugar profesionalmente en Europa.
El habanero, natural del municipio de Regla, llegó hasta una de las aulas de la Escuela Ramal del Inder para impartir un taller dirigido a árbitros y entrenadores nacionales de la especialidad.
La iniciativa forma parte del proyecto Stade Rugby Académie Cuba, el cual encontró en Guillén un aliado dispuesto a lograr varios propósitos.
«El objetivo es compartir mi visión del rugby europeo. En las clases intenté transmitir mi punto de vista sobre cómo pueden subir el nivel que poseen actualmente», comentó a JIT el joven preparador.
A sus 30 años y una carrera en activo truncada a los 26 por lesiones en las rodillas, el presente de Guillén lo mantiene dedicado al análisis de video y la formación en el AS Béziers Hérault de la segunda división francesa.
Su prestigio en este campo lo trajo de vuelta a su ciudad natal.
«Mi motivación para aceptar involucrarme en un proyecto como este ha sido mi país. Cuba para mí es lo más grande y especial, por eso mi respuesta ante la propuesta de venir y colaborar fue un sí rotundo», confirmó.
El curso, intensivo y práctico, buscó sentar bases sólidas. Durante esos días, se abordaron tópicos como la metodología, la organización, la planificación y la técnica.
«Intentamos abarcar la mayor cantidad de temas posibles. El objetivo central fue sentar bien las bases de todo lo que es el juego y la planificación de este», reveló el analista del Béziers. Pero más allá del contenido teórico, también se hizo visible el valor humano y el trabajo fuera del aula.
«El curso ha tenido una acogida maravillosa. Contamos con la presencia de varias personas que ahora mismo considero esenciales en este trabajo que se está haciendo con el rugby. Me han hecho sentir en casa», confesó el experto, visiblemente emocionado.
«Otro acierto ha sido el poder observar a los muchachos y muchachas jugar, ver a sus entrenadores en acción, evaluarlos desde fuera, para luego pasar al terreno con ellos y ayudarlos en el campo», añadió.
Según alegó, fue en la grama del estadio del Complejo Deportivo Eduardo Saborit de esta capital, donde avivó la esperanza de ver crecer el rugby cubano.
«Todos tienen muchísimas ganas. Creo que avanzamos porque veo mucho potencial, hay deportistas con cualidades físicas notorias», afirmó.
Para Guillén, el camino está claro. «La aspiración debe ser continuar descubriendo el rugby en el país, para que nuestro deportista tipo crezca en esta disciplina».
Convencido de que la disciplina contará con grandes exponentes en el futuro, no ocultó su satisfacción por la experiencia: «Agradezco la oportunidad de volver y aportar en mi deporte, que es mi pasión. Espero regresar», aseguró.
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