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Publicación del Instituto Nacional de
Deportes, Educación Física
y Recreación INDER
VIERNES 15
ENERO, 2021

La Habana
Año 63 de la Revolución
Adalberto Rodríguez Aguilar
Un caballero del baloncesto

Su carácter jovial nunca le afectó, pero desde la niñez le apodaron “El Sapo”, en alusión a características físicas afianzadas al saltar para tomar el balón.


Por: Roberto Méndez
(robemen@inder.cu)
miércoles, 11 de noviembre de 2020

Trayectoria...

Bronce con el equipo cubano de baloncesto en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros 1986. Tercer lugar en los Centrobasquet de  San Juan 1981 y La Habana 1989.

En la actualidad...

Metodólogo de la comisión nacional. 


A ADALBERTO Rodríguez Aguilar lo reconocen por su hidalguía en el básquet, sobre todo los miembros de su generación. Le gusta la música, como a su tocayo y coterráneo Adalberto Álvarez, afamado director de orquesta conocido como El Caballero del Son.

Nacido en Florida, Camagüey, en mayo de 1962, vino a vivir a la capital con apenas tres años. Sus padres se asentaron en Santa Amalia, Arroyo Naranjo, y allí supo de este emocionante deporte.

Ascendió a partir de su buen ataque y un gran despegue que le permitía conseguir rebotes bajo el tablero. Eso lo llevó a las selecciones nacionales en épocas todavía brillantes.

Su carácter jovial nunca le afectó, pero desde la niñez le apodaron “El Sapo”, en alusión a características físicas afianzadas al saltar para tomar el balón. Por eso hoy, si alguien le llama por su nombre, quizás no responda.

Después del retiro como atleta pasó algunos años alejado del deporte, mas regresó para aportar al rescate de los resultados a nivel nacional e internacional. También, a pesar de las afectaciones en sus rodillas, practica el maxibaloncesto.

¿Cómo llegó al baloncesto?

Con 11 años, estando en la escuela Conrado Benítez, de Santo Suárez, unos vecinos me embullaron para vincularme al Combinado Deportivo Ciro Frías. Me interesó el básquet por la cesta, la rapidez, las combinaciones, el juego de contacto y la proyección de los atletas. Medía 1,88 metros y llegaría hasta 1,95.

En esa categoría entrenaba la ya fallecida Magdalena Hernández. Jugué varios campeonatos provinciales y me captaron para la Eide Rubén Martínez Villena, ubicada en Playa. Los profesores eran Jesús Tidio González y Franklin Standard.

Formé parte del curso inaugural de la Eide Mártires de Barbados en 1977, pero al año siguiente pasé a la Espa Giraldo Córdova Cardín. En 1979 ingresé a la selección nacional.

Un salto considerable en muy poco tiempo…

Estuve en la preselección para los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, pero no hice el grado. Antes había asistido a los Juegos Juveniles de la Amistad en Bulgaria y Checoslovaquia, en los cuales logramos medallas de bronce bajo las órdenes de Pedro Chappé. Además competí en la Copa Latina, en Panamá, en las  categorías juvenil y mayores.

Comencé como defensa organizador y luego pasé a defensa atacador y delantero. Como organizador resultaba muy difícil desplazar a jugadores establecidos como Tomás Herrera, Eduardo Cabrera, Jorge Luis Moré, Alfredo Fenty y otros. En las otras posiciones también había hombres de calidad y debía imponerme.

Llegó cuando todavía jugaban hombres de grandes resultados…

Sí. Quedaban Tomás y Ruperto Herrera, también Juan Roca. Otros habían terminado el año anterior, al igual que el entrenador Carmelo Ortega, quien se reintegraría a la labor en 1983.

La primera vez con el equipo en una competencia principal…

El campeonato panamericano en México 1984, donde acabamos sextos. La primera medalla llegó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros 1986: bronce. La siguiente cayó en las Espartaquiadas Mundiales de Varna: plata. Allí la Unión Soviética nos derrotó en la final.

También participé en tres ediciones del Centrobasket: San Juan 1981 (bronce), Santo Domingo 1987 (quinto) y La Habana 1989 (bronce). Siempre hubo gran calidad a ese nivel.

No asistió nunca a unos juegos panamericanos…

Tuve mala suerte. Para Caracas 1983, después de una gira por Italia, España y Kuwait, fui sancionado injustamente y no me llevaron. Me mantuve entrenando en el Cerro Pelado. Estaba en mis mejores momentos.

A Indianápolis 1987 solo llevaron equipos que pudieran alcanzar primeros lugares. El baloncesto (m) no estaba en esos planes. En 1990 salí del equipo, así que no llegué a La Habana 1991.

¿Temprana salida de la selección?

Debíamos mantenernos físicamente bien, pues los entrenamientos eran muy duros. Correr distancias largas, hacer el peso… Me fui desgastando y aparecieron las lesiones, principalmente en las rodillas. Decidí abandonar.

El calendario de la preparación era muy exigente. Comprendía giras por Sudamérica de hasta 45 días, que incluían a Brasil, Uruguay y Perú; otra por Europa con paradas en España, Unión Soviética, Checoslovaquia, Rumanía, Finlandia; y algunas por Centroamérica en la altura de México, Panamá, Puerto Rico y Estados Unidos. Además estaban las competencias.

No siguió en el baloncesto tras el retiro…  

Me incorporé a trabajar, pero no en el deporte. Pasé por varias empresas.

¿No le gustaba la labor de entrenador?

Sí me gustaba, pero no estaba graduado para ejercer esa labor. Cuando volví al deporte en 2004 matriculé en un curso para profesores de Educación Física. Entonces comencé en el Ciro Frías. Después presté servicios en la comisión nacional y el año pasado entré como metodólogo.

¿Cómo contribuir al desarrollo del baloncesto desde esa labor?

Luchamos para aumentar los contratos de jugadores en ligas foráneas. Eso traerá desarrollo. Ya lo hace y creo veremos mejores actuaciones en las ventanas de la Americup 2021.

En el ámbito nacional no dejamos de buscar los talentos en cada barrio, escuela, municipio y provincia. Trabajamos por mejorar las competencias en todas las categorías, principalmente el torneo de ascenso y la liga superior.

¿Confía en la recuperación de los resultados internacionales?

Sí, pero conlleva mucho trabajo y el desarrollo de los atletas.

Dedica mucho tiempo al maxibaloncesto…

El regreso al deporte significó también involucrarme más en la práctica con personas mayores de 35 años. Hemos insistido en eso en todas las provincias y ya algunas tienen eventos muy bien organizados, como Santiago de Cuba, Camagüey, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Matanzas, Villa Clara y La Habana.

Debido a eso se ha podido incursionar en lides internacionales, con apoyo del Inder y la industria deportiva. Entre las justas destacan el certamen panamericano de 2019 en Punta Cana y otros en Panamá, México y Colombia.

El campeonato mundial lo pasaron para 2021 en Valencia, España, convocado en el sector masculino para personas de 55 a 60 años, y en el femenino entre 45 y 50.

Involucramos a destacados del baloncesto cubano, como Roberto Simón, Alberto Maturell, Jesús Campos, Generoso Márquez, Basilio Santiesteban e Israel Solórzano; también a las féminas Regla Hernández, Yudith Abreu, Olga Lidia Vigil y hasta la campeona olímpica del atletismo, María Caridad Colón.

¿Su quinteto ideal?

Noangel Luaces como centro, Leonardo Pérez el base atacador, Raúl Dubois el alero, Tomás Herrera como defensa organizador y Roberto Simón el ala-pívot.    

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