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Publicación del Instituto Nacional de
Deportes, Educación Física
y Recreación INDER
VIERNES 26
ABRIL, 2019

La Habana
Año 61 de la Revolución
CLÁSICO DE CICLISMO
Balmaseda sueña con la camiseta amarilla

Pero dominó el Premio de Montaña.


Por: Lisset Isabel Ricardo
(guajira@inder.cu)
lunes, 18 de marzo de 2019 06:55 PM



Foto: Calixto N. Llanes

La Habana.- YASMANI Balmaseda cree en el destino. Ha participado en todos los clásicos de ciclismo y confiesa que en los últimos soñó ser el campeón, pero «parece que no me tocaba», manifestó sonriente, pues nuevamente dominó el Premio de Montaña.

El pequeño gigante de Artemisa llegó a liderar la clasificación general individual, pero luego perdió la camiseta amarilla y se llevó la verde, algo que le place aunque no niega su objetivo de ganar la carrera por etapas.

«En el 2017 fui el mejor en las escaladas y el año pasado, cuando era líder absoluto y también iba delante en las subidas, a cuatro kilómetros de la cima de Topes de Collantes, se me rompió la bicicleta bajando la Loma del Muerto y perdí las dos posiciones de privilegio», recordó.

Esa vez no pudo entrar ni entre los tres primeros y después del día de descanso en Trinidad, saliendo de esa ciudad, «en la misma salida me tumbó un perro y aquello me afectó la columna. Tuve que medicarme para seguir. Creí que no podría terminar el giro, pasé tres días rabiando de dolor».

«Este año nuevamente salí de Baracoa con el objetivo de llegar a La Habana en el trono, eran mis ansias, pero se me volvió a escapar por una simple rotura en la jornada de Camagüey a Ciego de Ávila. Todo fue una complicación», señaló.

Relata que hicieron un "bordillo", se partió el pelotón y en ese momento se le trabó la torre de los cambios con la cadena en una  caída y tuvo que parar. El carro de su equipo, además, no estaba cerca.

«Son momentos crueles, te sientes impotente, viví la realidad de estar lejos del lote y estuve casi 100 kilómetros "remando" solo, ya que no hubo un buen acople con mis compañeros y nadie salió a esperarme para pegarme al grupo. Por mucho que quise hacerlo solo, el esfuerzo fue en vano».

«No obstante, estoy feliz con mi camiseta verde, son tres años luchándola. Sabía que ya no tenía opción de la amarilla, era la amarga realidad. El líder era Nodarse, pero estaba a casi cinco minutos de quien al final fue el titular, el cienfueguero Frank Sosa, en la víspera de subir a la serranía del Escambray y él es buen escalador», reconoció.

Estaba consciente de que descontar esa diferencia en la general era muy difícil: «Cuando empezamos a subir Topes de Collantes me dije a luchar por la verde y di al máximo, era mi oportunidad, pasé tercero en el puerto de El Mirador, a menos de cinco kilómetros de la meta, y pedaleé con la vida para asegurar el segundo puesto, detrás de Frank. Ambos terminamos empatados con nuestro compañero de la selección nacional, el santiaguero Pedro Portuondo, quien ya acumulaba 20 puntos y ese día se retrasó».

Tras disfrutar al otro día el descanso, Balmaseda sabía que solo quedaba un puerto de montaña a 82 km de la partida de Trinidad, frente al campismo de Río Seibabo en el lomerío por Manicaragua.

«Peleé todo el tiempo en el pelotón, busqué escapadas, luché en cada ataque que hacían y supe aprovechar ese momento, escalé delante para llevarme los cinco puntos decisivos para lograr ese premio», comentó con una mezcla de alegría y nostalgia.

«Me ayudó mucho para conseguir este objetivo el ánimo del entrenador Carlos Pérez, el comisionado de Artemisa Raúl Carballo, mi papá que estaba en Topes, mi mamá llamándome la noche anterior por teléfono y mis compañeros de equipo», dijo agradecido.

«A pesar de todas las roturas causadas por las carreteras en mal estado, el Clásico se realizó satisfactoriamente, se mejoraron tiempos de las etapas aún siendo un evento nacional, señal de que el ciclismo masculino no está perdido», expresó.

«¿Te imaginas si volviera la Vuelta a Cuba con extranjeros que le proporcionen más rigor y rivalidad? No estamos acabados, lo que falta es roce con quienes acostumbran a competir mucho, así ganamos en habilidades y conocemos a los adversarios. Nosotros llegamos a una carrera y no tenemos esas herramientas», analizó.

«Estoy seguro de que si compitiéramos más tendríamos mejores resultados, mira a nuestras mujeres, en especial a Arlenis Sierra, Marlies Mejías, Heidy Praderas y Claudia Baró. Ellas entrenan con nosotros, nos gusta ayudarlas porque adquieren mayor nivel. Arlenis es un fenómeno, muy especial como ciclista y persona, me alegran mucho sus triunfos», consideró.

Yasmani, de 25 años de edad, fue hace cinco años en el primer Clásico Camagüey-La Habana sublíder general y campeón de los sub-23 años.

«Era un veinteañero y me dieron la oportunidad de competir en el giro a Venezuela, en la Vuelta a Costa Rica y en la del Táchira, a la que volví en 2017 pero me golpeé una rodilla y no pude terminar», explicó.

Manifestó que a pesar de sus últimos resultados no participa internacionalmente desde hace más de dos años y eso dificulta elevar su nivel. Se refirió a los compromisos de este año y solo le han confirmado estar en la preselección para la Vuelta a Martinica.

«Anhelo darle una medalla a mi país, a mi pueblo de Alquízar. Estoy en el equipo nacional desde el 2009 y como era primer año juvenil no pude asistir a la Vuelta a Cuba del 2010, la última que se efectuó», señaló con pesar el estudiante de licenciatura en Cultura Física y Deportes.

«Ha sido bueno lo de los Clásicos para poder rescatar nuevamente entre los jóvenes el amor por el ciclismo. Muchos en varias provincias lo practican y hasta participan en esta carrera con bicicletas propias, para lo que su familia los ayuda, eso es gustarle el deporte, no debemos perder este ambiente a favor», opinó.

Entiende que con las etapas reglamentarias, haciendo traslados si es necesario para rodar por buenas carreteras, y resolviendo algunos otros recursos, se puede rescatar la Vuelta a Cuba.

«Comprendo todas nuestras dificultades, pero eso será una gran motivación y un espectáculo que la población agradecerá mucho. Se trata del que más gente moviliza en menos tiempo, desde oriente hasta occidente. Al final ganará el ciclismo cubano, elevará su rango y tendremos más posibilidades de medallas en competencias de envergadura», dijo casi al despedirse.

Balmaseda aseveró finalmente: «montamos porque lo que nos corre por las venas son bicicletas. Esto es puro ánimo, amor y sacrificio por el deporte».

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