HORA DE CUBA: 12:20 PM

Publicación del Instituto Nacional de
Deportes, Educación Física
y Recreación INDER
VIERNES 17
NOVIEMBRE, 2017

La Habana
Año 59 de la Revolución
Rogelio García Alonso
Todavía con vientos huracanados

Se encuentra entre los más grandes serpentineros de todos los tiempos en la pelota cubana.


Por: Tony Díaz Susavila
(susavila@inder.cu)
martes, 03 de octubre de 2017

Trayectoria...

Medallista de oro en los campeonatos mundiales de béisbol de 1976, 1978, 1984 y 1986. Campeón en los Juegos Panamericanos de 1979 y 1983, y en los centroamericanos y del Caribe de 1978 y 1986.

En la actualidad...

Entrenador de pitcheo del equipo de Industriales.


ROGELIO García Alonso (Pinar del Río, 16-9-1955) no es muy dado a las entrevistas periodísticas, pero tampoco las rehúye.

No es nada mediático, a pesar de encontrarse entre los más grandes serpentineros de todos los tiempos en la pelota cubana.

Apodado el Ciclón de Ovas, en alusión a su terruño pinareño, todavía envía “ráfagas de vientos huracanados”, aunque ya no encaramado sobre el box, sino vinculado a la formación de lanzadores, la función que lo encumbró como pelotero en 17 temporadas.

Su figura actual, de casi 200 libras de peso y más de cinco pies de estatura, está lejos de la de aquel as del pitcheo doméstico que ganó siete liderazgos en ponches propinados, entre 1976 y 1988.

Una recta potente, un tenedor que metía miedo y una disciplina espartana le llevaron a sentar cátedra en el difícil arte de lanzar las serpentinas.

Ha dedicado casi toda la vida a su gran pasión, el béisbol, y muy en “secreto” sueña con dirigir algún día el equipo de sus amores: Pinar del Río.

¿Siempre quisiste ser lanzador o te desempeñaste en otra posición?

Yo creo que nací pítcher. Por la velocidad de mis lanzamientos me propusieron de todo, y como muchacho inquieto seguidor de la pelota jugué en otras posiciones. Sin embargo, me gustaba subir al box y ser el dueño del juego. Ese reto se vive en cada gota de sudor, en cada decisión, pues en cada envío te va el éxito o el revés.

¿Qué rememoras con mayor regocijo, los juegos de cero hit, cero carreras a Camagüeyanos y Serranos, o el récord de los dos mil 499 ponches?

Ambas cosas tienen su historia. Dejar sin imparable ni anotación a un par de equipos, con diferencia de 21 días y en tiempos del bate de aluminio es algo de respeto. Fíjese que el primer juego terminó por nocao (10-0), pero el segundo fue 3-0 ante el campeón de la Serie Selectiva, Serranos, que tenía una banda de terror.

El juego contra los camagüeyanos fue el primero de los cinco que han finalizado en menos de nueve entradas, y también tiene el valor de que fue en su propio estadio, el Cándido González. La hazaña con los orientales la hice en el Capitán San Luis.

En cuanto a los ponches sucede de manera diferente: los vas encadenando día a día y no te percatas que estás construyendo una marca hasta que estás cerca de ella y alguien te alerta. Por esa razón, cuando la logras, se hace inolvidable.

¿Cuáles bateadores se te hicieron más difíciles?

Orestes Kindelán, Lázaro Junco y Pedro Jova.

¿Y Agustín Marquetti?

Me dio el jonrón que decidió el campeonato de 1986 en el Latinoamericano, pero yo solía dominar. ¡Claro! Aquel fue un momento de todo o nada y los Industriales ganaron.

¿De los lanzadores cubanos a cuáles ubicarías en un Todos Estrellas de por vida?

Sin que medie ubicación tendría a José Antonio Huelga, Braudilio Vinent, Santiago “Changa” Mederos y Jorge Luis “Tati” Valdés. Esos salían al seguro, como decimos popularmente. Con la bola en la mano eran verdugos.

¿Te incluirías entre ellos?

Eso lo dejo a juicio de quienes me vieron en el terreno. Los números ayudan a decidir, pero la valentía e inteligencia no van a los libros. No hablo de guapería barata, sino de tener a Kindelán, el más grande jonronero cubano en el cajón de bateo y picharle, trabajarle fino, porque la base por bolas no es la solución.

¿Qué pasa hoy en el pitcheo?

Para comenzar no tenemos lanzadores que lleven en la recta más de 90 millas. Y la mayoría no ha concientizado que para ser efectivo las mejores armas son dar strikes, ser disciplinado y entrenar correctamente.

Es difícil hallar un pítcher que trabaje los nueve capítulos, y aunque esa función sea especializada (abridor, relevista, estabilizador y cerrador) pocos dan el extra como antes. ¿Soluciones?

Salir a buscar brazos fuertes y enseñarlos a lanzar. Se entiende que deben surgir de la pirámide, fundamentalmente de la EIDE, pero hay que buscar en otros lugares.

También inciden las bajas sufridas por variadas razones, pero a los que tenemos hay que inculcarles que el trabajo y el descanso son fundamentales. De nada vale que corras 30 kilómetros diarios si trasnochas o tomas bebidas alcohólicas. Y cuando hablo de malas noches incluyo estar jugando con el celular, en la cama, hasta altas horas de la madrugada.

Lo otro es que cuando el árbitro dice play debes “meterte” en el juego, aunque no estés lanzando. Lo mismo valorando a los bateadores, al receptor contrario o al pítcher, pues de todos se aprende. Eso muy pocos lo hacen.

¿Cuáles guardas como grandes momentos en torneos internacionales?

Las victorias frente a Estados Unidos, pues presentaban muy buenas novenas y ganarles era confirmación de que habías entrenado bien y de que los sacrificios tenían la recompensa deseada. Además, no defraudabas a quienes esperaban que cumplieras tu rol de primer abridor. 

Claro que el trabajo no era solo mío, pues tuve receptores como Juan Castro, quien era una garantía detrás del home. Cuando coincidíamos en que el tenedor resolvería una situación difícil, acertábamos en más del 90%, muestra de cuanto llegamos a compenetrarnos.

De tus descendientes, ¿cuál lleva la pelota en la sangre?

Rogelito, quien dirigió el equipo sub-15 de Pinar del Río este año. Ganaron 22 choques y perdieron 14, al igual que Villa Clara y Granma, pero no pasaron a la final por las reglas del evento. Tiene madera para dirigir y le gusta.

¿Hoy que haces?

Después de prestar asistencia técnica en varios países, la última vez en Panamá, y de trabajar en la pasada Serie Nacional con Matanzas, ahora entreno el pitcheo de Industriales. Víctor Mesa me solicitó que lo acompañara, y como no me pidieron en Pinar ni en Matanzas, estoy en la capital.

¿Te gustaría dirigir?

Me encantaría ganar una serie nacional como director del equipo de mi provincia, pero para llegar ahí comenzaría por las categorías menores.

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Idalberto de Jesús Molina Hernández
 
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(08-11-2017)
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