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La Habana
Año 64 de la Revolución
BEISBOL JAPONÉS
El juego sin jits ni carreras que terminó empatado

Interesantes experiencias, por si se nos ocurren alguna vez...


Tomado de www.beisboljapones.com
martes, 17 de agosto de 2021 09:26 AM



Foto: Kyodo News

LA EXISTENCIA de los empates en el beisbol japonés siempre ha dejado las puertas abiertas para una cantidad de situaciones inusuales, entre las cuales nuestra favorita es la posibilidad de ver un doble juego sin jits ni carreras. Es decir, un empate 0-0 en que ningún equipo logre conectar jits ni anotar carreras.

Eso no ha ocurrido hasta ahora en la NPB, pero lo que sí sucedió el domingo, por primera vez en la historia de la liga, fue que seis lanzadores de los Halcones de SoftBank se combinaron para dejar sin jits ni carreras a los Luchadores de Nippon Ham en un partido que terminó empatado 0-0 luego de nueve entradas.

Lamentablemente, esa hazaña no cuenta como un juego sin jits ni carrera oficial porque al final el conjunto de Fukuoka no pudo ganar el partido y ese es un requisito indispensable para que eso suceda. Sin embargo, fue algo muy interesante ver que sin duda será recordado por siempre.

Antes de la llegada de la pandemia, los partidos del circuito nipón que se mantenían igualados después de nueve episodios podían ir a extrainnings, pero hasta un máximo de 12, momento en que se declaraba el empate si el marcador seguía en tablas.

Esa regla, por razones obvias, disminuía las posibilidades de ver un empate 0-0 en que al menos uno de los dos equipos terminara el juego sin jits ni carreras, debido a que cada conjunto tenía hasta 36 outs para tratar de conseguir una carrera.

El año pasado, cuando el coronavirus obligó a retrasar el inicio de la temporada durante casi tres meses, el límite de entradas por juego fue reducido de 12 a 10, como una manera de evitar que los peloteros se cansaran demasiado y, como consecuencia, se hicieran más vulnerables a adquirir la enfermedad.

Esa decisión aumentó las posibilidades de que ocurriera esa situación única que vimos en Fukuoka, ya que cada elenco tenía ahora solo 30 outs para conseguir una anotación. No obstante, a pesar de contar con esa ventaja adicional, la hazaña nunca se materializó.

Esta campaña, intentando contribuir con los esfuerzos del gobierno para controlar la pandemia, la NPB decidió eliminar por completo los extrainnings y declarar el empate si no había un ganador después de nueve capítulos, lo que ha causado una avalancha de partidos igualados que a nadie le ha gustado.

Lo único positivo de esa decisión, si comparten nuestro punto de vista, es que aumentaron mucho más las posibilidades de ver un empate 0-0 en que al menos uno de los dos equipos terminara el juego sin jits ni carreras y eso fue precisamente lo que sucedió con Nippon Ham.

El derecho estadounidense Carter Stewart Jr., la octava selección general del draft de la MLB en 2018, realizó la primera apertura de su carrera para SoftBank y a pesar de que golpeó al primer bateador que enfrentó, retiró a los siguientes 15 de manera consecutiva, incluyendo a nueve por la vía del ponche.

Eso sentó las bases del juego sin jits ni carreras que completaron luego los relevistas Yuki Tsumori, Shinya Kayama, Yuki Matsumoto, Yugo Bando y Hiroshi Kaino, quienes poncharon a cinco rivales y otorgaron dos boletos de manera colectiva en los cuatro capítulos finales del partido.

Nippon Ham, cuyo cuarto bate Sho Nakata fue suspendido recientemente por atacar a un compañero de equipo, terminó la serie de tres juegos ante SoftBank sin anotar una sola carrera y con apenas cuatro imparables en su haber. No en vano ocupa el último lugar de la clasificación de la Liga del Pacífico.

No está de más recordar que la existencia de los empates en la NPB se debe a una razón muy sencilla: responsabilidad social. Como la mayoría de los fanáticos se trasladan a los estadios en transporte público y este cierra sus puertas a la medianoche, la liga quiere evitar que los partidos se extiendan más allá de esa hora para que así los aficionados se puedan regresar a sus casas sin problemas.

Cuando decimos la mayoría, por cierto, estamos hablando del 90 al 95 por ciento de los espectadores, que sin transporte público se verían obligados a caminar por las calles después de la medianoche para poder regresar a sus casas, lo que causaría una molestia enorme a los vecinos del área.

Por eso es que los partidos de los días de semana en Japón comienzan a las 6:00 de la tarde, en lugar de hacerlo a las 7:00 o 7:30 de la noche, como sucede habitualmente en las Grandes Ligas y también en los circuitos de béisbol del Caribe.

Adicionalmente, en Japón existe una ley que prohíbe que los menores de edad estén solos en la calle después de las 11:00 de la noche, motivo por el cual la NPB también quiere evitar que sus partidos se extiendan más allá de esa hora para evitar así el incumplimiento de esa normativa.

Como ya hemos explicado en el pasado, los empates en el beisbol japonés también crean otras situaciones muy particulares que solo pueden ocurrir en la liga local, como ver a un campeón de liga con menos victorias que el conjunto que quedó en el segundo lugar.

Como la tabla de clasificación está organizada de acuerdo con el porcentaje de triunfos de cada equipo y no con su número de triunfos, esa situación particular ya se ha dado en varias ocasiones y nunca deja de ser sorprendente que ocurra.

Por ejemplo, en la temporada de 1986, las Carpas de Hiroshima ganaron el título de la Liga Central con récord de 73 victorias, 46 derrotas y 11 empates, mientras que los Gigantes de Yomiuri terminaron en el segundo lugar con 75 triunfos, 48 reveses y siete empates.

Los empates no se toman en cuenta a la hora de calcular el porcentaje de triunfos, por lo que Hiroshima terminó el año con un promedio de .613 (73+46=119, 73÷119=.613), mientras que Yomiuri lo hizo con una marca de .610 (75+48=123, 75÷123=.610).

Un ejemplo más drástico todavía fue el que se dio en la Liga del Pacífico en la campaña de 1989, cuando los Búfalos de Kintetsu superaron a los Bravos de Orix por apenas una milésima de diferencia.

Kintetsu cerró el año con marca de 71 victorias, 54 derrotas y cinco empates, para un porcentaje de triunfos de .568 (71+54=125, 71÷125=.568), mientras que Orix lo hizo con un récord de 72 triunfos, 55 reveses y tres empates, para un promedio de victorias de .567 (72+55=127, 72÷127=.567).

Otra consecuencia importante de los empates en la NPB es cómo estos afectan la postemporada y la Serie de Japón, ya que las reglas de ambas fases de la competición deben alterarse para darle paso a la posibilidad de que los partidos terminen en tablas.

En los play off, por ejemplo, existe un cabeza de serie, el conjunto con mejor porcentaje de triunfos en la campaña regular, al que se le permite avanzar a la siguiente fase en caso de que el enfrentamiento actual termine igualado.

Esa regla ya le ha permitido en un par de ocasiones al equipo cabeza de serie dejar sobre el terreno a su rival con un empate. Así como existe el jonrón sayonara (walk-off homerun, en inglés) y el hit sayonara (walk-off hit), en Japón también existe el “empate sayonara” (walk-off tie).

La duración de la Serie de Japón, el equivalente a la Serie Mundial de la MLB, también se ve afectada por la existencia de los empates, que básicamente convierten al número de partidos que deben disputarse en una cifra infinita.

En el clásico de otoño nipón no se utiliza la figura del cabeza de serie. El equipo que desee coronarse campeón debe, obligatoriamente, ganar cuatro partidos, de manera que no se trata de una serie al mejor de siete juegos sino de una serie al primero que gane cuatro.

Los empates están permitidos del primero al séptimo juego, pero se eliminan a partir del octavo. No obstante, en caso de que el mal clima lo exija, un partido que supuestamente no podía terminar empatado podría acabar en tablas, en cuyo caso no se reanudaría al día siguiente sino que se disputaría uno nuevo.

Hasta ahora, la Serie de Japón solo se ha extendido una vez a 8 juegos. Ocurrió en 1986, cuando los Leones de Seibu y las Carpas de Hiroshima igualaron 2-2 en el primer partido y luego tuvieron que disputar siete más para determinar al campeón.

A pesar de sus indudables defectos, si hay algo que no se puede negar es que la NPB es una liga llena de sorpresas y curiosidades.

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