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Guayaquil.- SOLO una instalación deportiva recibirá a los cubanos que intervendrán en los VI Juegos Panamericanos de la Juventud Sorda, que comienzan hoy en esta ciudad.
Se trata del Estadio Modelo Alberto Spencer, un gigante situado en la Avenida de Las Américas, al norte de Guayaquil, que se alza como el escenario donde los deportistas de la Isla —exponentes del atletismo, el ajedrez y el tenis de mesa— buscarán dejar huellas.
Conocido popularmente como "El Coloso de la Avenida de Las Américas", el estadio fue inaugurado el 24 de julio de 1959 y tiene capacidad para 42 000 espectadores.
Cuenta con cinco localidades: General Norte, General Sur, Preferencia, Tribuna y Palcos, y dispone de una pista sintética que lo hace apto para competencias de atletismo.
Su nombre rinde homenaje a Alberto Spencer Herrera, el "Cabeza Mágica", máximo goleador histórico de la Copa Libertadores con 54 tantos, jugando para Peñarol de Uruguay y el Barcelona de Guayaquil.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol decidió añadir su nombre al antiguo Estadio Modelo de Guayaquil el 3 de noviembre de 2006, tras el fallecimiento del ídolo local.
Datos históricos precisan que Spencer anotó el primer gol en la historia del escenario, en el torneo cuadrangular de su inauguración, cuando reforzó al Barcelona frente a Huracán de Argentina.
Una estatua del estelar futbolista afrodescendiente recibe al público en la entrada principal del recinto. Con ella no solo se le rinde merecido tributo al jugador. También garantiza que será recordado como hubiera querido, con un balón para siempre en los pies.
Aunque en la actualidad el estadio es utilizado mayormente para conciertos y espectáculos artísticos, y sus gradas ya no se llenan como en sus años de gloria, su historia permanece imborrable.
Por aquí pasaron el Real Madrid de Di Stéfano y Puskas, el Santos de Pelé, el Cosmos de Beckenbauer, y fue sede de la selección ecuatoriana en las eliminatorias mundialistas hasta 1985.
Ahora la edificación renace para recibir a los jóvenes sordos del continente y para ello engalana su graderío, acondiciona la pista y embellece sus contornos.
Y es que a pocas horas del inicio del certamen, en los alrededores del estadio la vida transcurre con una calidez casi familiar.
Atletas, entrenadores, personal médico, visitantes y locales, se saludan al pasar cual si fueran viejos conocidos y hasta la fauna local —iguanas, palomas y otras aves— buscan protagonismo, como si también estuvieran a la espera del inicio de la fiesta multideportiva.
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