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Santo Domingo.- A VECES las dinámicas de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, en los cuales países como México, Colombia y Cuba copan mucho de los podios, nos ponen en aprietos. No se puede estar en dos sitios de competencias a la misma vez, y en consecuencia hay esfuerzos que quedan sin conocerse.
Pero si los deportistas lo han entregado todo, bajo circunstancias muy difíciles en sus procesos de preparación, por la situación económica que vive el país, los periodistas tenemos que ser capaces de encontrar la manera de que esas medallas tengan su espacio en los medios.
En no pocas ocasiones se trata de deportes menos mediáticos, o menos seguidos por la afikción, pero igual de demandantes en cuanto sacrificios de los atletas. Por ejemplo, cómo no ponderar la medalla de bronce de Keyla Leyva en la gimnasia artística, si es la única que se ha subido al podio de ese exigente y bello deporte. Su tercer lugar lo alcanzó en el complejísimo concurso de las barras asimétricas.
Maykel Moyet y Ana Cardentey, lograron igual lauro en una disciplina poco conocida por la afición deportiva cubana, como el raquetbol, pero que en la región centrocaribeña tiene un alto vuelo en países como México, Costa Rica y Guatemala, quienes conquistaron 21 de las 28 preseas repartidas, con México ganando seis de los siete títulos dorados. Solo cinco naciones fueron medallista, y uno de ellos fue Cuba.
En el tiro deportivo el equipo femenino de fusil de aire a diez metros resultó subcampeón de los Juegos, y en la misma modalidad los hombres terminaron en el tercer peldaño, al igual que la agrupación de pistola de aire a diez metros de las muchachas.
Es el tiro uno de los deportes más exigentes en el orden económico, pues no solo demanda de una instalación altamente especializada, sino de armamento muy sofisticado y de municiones de calidad, en pos de conseguir un rendimiento capaz de hasta liderar el área de Centroamérica y el Caribe, como lo fue hasta los inicios del presente siglo.
No son medallistas de oro; es decir, no son los que hacen variar el medallero, que se ordena por el brillo de ese metal. Sin embargo, son deportistas que, pese a verse en desventaja con sus rivales no cejaron en el empeño de aspirar, incluso, a subirse a lo más alto del podio. Es por eso que, aunque no escalaron hasta allí, si tuvieron un lugar en las ceremonias de premiaciones.
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