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Santo Domingo. - EN PRESENCIA del presidente de la República Dominicana, Luis Abinader Corona, quedó inaugurado hoy aquí el pabellón de voleibol, que acogerá la competencia de ese deporte en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo.
El plato fuerte de la apertura fue un set entre el elenco femenino anfitrión, un equipo que se codea en la élite mundial, y la escuadra cubana.
En un recinto repleto de aficionados que coreaban a las locales, bien llamadas reinas del Caribe por su nivel de juego en todas las lídes de planeta, las cubanas se mostraron intransitable y lograron un favorable 25-22.
Emocionó verlas con una asombrosa calidad, expresada en una defensa de campo al estilo de aquellas espectaculares morenas del Caribe, lideradas por Mireya Luis.
A la tricampeona olímpica le habíamos preguntado antes cómo estaba el proceso de estás muchachas bajo la batuta del entrenador brasileño Luizomar Moura. Ella le dijo a JIT: "deja que las veas".
Aunque se trataba de una opinión más que autorizada, lo que hicieron sobre la cancha rebasó cualquier expectativa. Agrupación certera en el bloqueo, apoyo por detrás de este y una ofensiva versátil desde todos los ángulos, nos hicieron recordar a Mireya Luis, ReglaTorres, Yumilka Ruiz, Regla Bell, Lili Izquierdo y tantas otras que pusieron al deporte cubano en la cima del orbe.
Hasta 17-10 llegó a ser la ventaja de las jugadoras de la Mayor de las Antillas, que vieron cómo se cerraba el marcador, fundamentalmente debido a errores no forzdos a la ofensiva; pero en situaciones de contraataque.
Al terminar ese set, compartido también por el embajador cubano aquí, Angel Arzuaga Reyes, el técnico brasileño conversó con JIT.
"Estoy muy feliz con el comportamiento visto hoy. Hemos trabajado fuerte, y lo que hicieron ante una potencia mundial, como lo es el conjunto dominicano, es el fruto de ese esfuerzo".
"Hoy habíamos entrenado dos horas y media en la mañana, y sabíamos del compromiso de la tarde. Para nosotros era muy importante jugar en la sala de competencia, abarrotada de público y frente a una plantilla de gran calidad", afirmó.
Se refirió a que son muchos años, después de la generación de Mireya, de Torres, de Yumilka, que el voleibol cubano de mujeres no estaba bien. Queremos primero recuperar la autoestima de las chicas, que empiecen a entender que se puede, paso a paso, retornar a aquellos éxitos".
Con modestia y con una respetuosa reverencia al pasado glorioso del voleibol femenino cubano, Luizomar expresó que "es difícil llegar al estado que lograron entrenadores como Eugenio George y Luis Felipe Calderón. Aquel trabajo cambió al mundo de este deporte. Muchos países, hasta de jerarquía, copiaron la escuela cubana".
Aseguró que hoy no es solo saltar o rematar, es saber actuar con rapidez, moviéndose orgánicamente en el terreno, para que no haya huecos. Lo que lograron las jugadoras está noche me deja un sentimiento muy bueno, porque van entendiendo ese voleibol moderno".
Preguntado sobre lo que espera de su equipo en estos Juegos, respondió que "las muchachas jueguen cada encuentro como una final, sea el oponente que sea; luego, como parte de este proceso, que al acabar la competición, independientemente del lugar que alcancemos, que todos, incluso ustedes los periodistas, digan: estamos cambiando".
Luizomar Moura miró a Mireya Luis, y enfatizó. "Ella es la agente de ese cambio, ha luchado mucho por verlo. Las chicas y nuestro equipo de trabajo le debemos ese cambio", e insistió "vamos
por ese camino".
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