
Dakar.- Talento, liderazgo y capacidad para conducir a un grupo. Por esas cualidades se selecciona, fundamentalmente, a los capitanes de equipos en eventos deportivos.
Sin duda, esos atributos están en la joven personalidad de Lázaro «Chiqui» Díaz, torpedero del equipo cubano de beisbol5 que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.
«Por ahí no se batea», se escuchaba gritar a los cubanos en el graderío, cuando el golpeo rival enviaba la pelota hacia el hábitat por del pequeño jugador capitalino.
Sus fildeos y velocidad para soltar la esférica, pararon de sus asientos a muchos en el graderío del Tour de l’Oeuf, sede del certamen.
«Yo practiqué pelota desde los seis años hasta los 16. Pero mi profesora de ese deporte pasó a trabajar con el beisbol5 y me llamó para que estuviera con ella en sus entrenamientos. Me gustó, me quedé y mire usted hasta dónde he llegado, a conquistar un título en el primer evento de esta modalidad organizado por el COI», comentó en exclusiva con JIT.
Explicó que para este certamen se preparó con mucho interés junto a todo el equipo en la Escuela de Formación de Atletas de Alto Rendimiento Córdova Cardín, además de aprovechar su participación en el Campeonato Panamericano Juvenil, que disputaron y ganaron invictos en Barquisimeto.
En cuanto a su forma de jugar, refirió que le gusta mucho defender, pero se esmera en el golpeo y aprovecha su velocidad en el corrido de las bases.
Primer bate de lujo, el explosivo jugador se convirtió en un reto para los rivales, que apenas le podían sacar out. Y en las pocas ocasiones que falló, se notaba el disgusto en su mirada.
Por demás, mostró satisfacción por tener y ganar la revancha en la disputa del oro contra el equipo de Taipéi de China, que les había superado en la fase de grupos.
«Este evento en Dakar fue muy bonito. Conocí a jóvenes de muchos países y compartí con ellos en la villa olímpica, donde intercambiábamos sobre muchos temas. Me llevo agradables recuerdos que jamás olvidaré», enfatizó Díaz.










