La Habana.- LA SELECCIÓN masculina de balonmano de Cuba buscará un cupo al Mundial Masculino Juvenil de IHF de Macedonia del Norte 2027, cuando enfrente a Guadalupe, este sábado, en el Trofeo IHF de Norteamérica y el Caribe de Quebec 2026.
Se trata de una competencia oficial de la Federación Internacional de Balonmano (IHF) que funciona como clasificatorio directo para el torneo del orbe, y en el que el conjunto de la Mayor de las Antillas ha firmado una fase de grupos impecable. El combinado antillano superó con al de Estados Unidos (32-28) y a Puerto Rico (33-23) antes de empatar con los anfitriones canadienses para liderar invictos el grupo B.
El choque ante Canadá resultó un intercambio de golpes constante. Cuba se fue al descanso con una ventaja de dos goles (20-18), pero el conjunto local reaccionó en el complemento con un parcial idéntico a su favor (18-20), sellando una igualdad final de 38-38 que dejó a los cubanos a un paso de la final.
A nivel individual, el ataque cubano volvió a mostrar su potencia. Enrique Fuentes terminó como el máximo anotador del encuentro con ocho dianas y se llevó el reconocimiento al Jugador Más Valioso (MVP). Junto a él, Carlos Rodríguez y José Rojas aportaron siete goles cada uno, mientras que Osmani Miniet sumó cinco y Geovanis Claro y Yoan Aguilera contribuyeron con cuatro tantos por cabeza, reflejando una distribución ofensiva muy equilibrada.
La importancia de este torneo radica en su sistema de clasificación: los dos equipos que alcancen la final obtendrán los dos boletos disponibles para la zona al Mundial de 2027. Por ello, el empate ante Canadá, lejos de ser un tropiezo, permitió a Cuba mantener el invicto y llegar a la fase decisiva con la moral intacta y la oportunidad de concretar su clasificación mundialista.
El siguiente obstáculo será Guadalupe, rival al que enfrentarán en la primera semifinal este sábado. Será un partido de vida o muerte: una victoria en el que tendrán la oportunidad de asegurar la medalla de plata y pelear por el título como adicional a entrar al mundial por derecho propio.
El desempeño del equipo juvenil se produce en un momento de auge para el balonmano cubano, que busca replicar los éxitos de la categoría superior y consolidar su presencia en las citas del orbe. La actuación invicta en la fase de grupos es una señal alentadora de que el relevo generacional está preparado para competir al más alto nivel.
Con la mirada puesta en el Mundial, la tropa de Yunier Hernández Rossell afronta la semifinal con la confianza de haber superado con creces la primera prueba de fuego. Ahora, el objetivo es claro: superar a Guadalupe y rubricar con una victoria el boleto que los devuelva a la élite mundialista juvenil.










