Publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba
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Noticia
Por:
Ramírez.Roberto
Salud, bienestar, valores
Apuntes en medio siglo
Se abrieron al pueblo las instalaciones y comenzó a fraguarse un movimiento llamado a mayor alcance.
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Foto: Colaborador.JIT

INDER. Aniversario 50 - Cobertura completa
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La Habana (23 feb).- SOLO días después del triunfo revolucionario, en medio de las muchas tareas demandadas por esos momentos repletos de tensiones, se creó la Dirección General de Deportes.

Sucedió el 13 de enero de 1959, con el capitán del Ejército Rebelde Felipe Guerra Matos al frente, y devino clara expresión de la prioridad asignada a un sector que el Comandante en Jefe Fidel Castro propuso llevar «tan lejos como sea posible».

Se abrieron al pueblo las instalaciones y comenzó a fraguarse un movimiento llamado a mayor alcance con el surgimiento del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).

Avalada por la Ley 936 del 23 de febrero de 1961, su fundación permitió dotar de una perspectiva más integradora el objetivo de multiplicar el interés estatal por una actividad generadora de íconos, alegrías y calidad de vida.

El reto fue llevar el deporte y la recreación a escuelas y zonas rurales, centros laborales y barriadas, diseñar un calendario competitivo destinado a diferentes niveles, garantizar el mejor uso de los escenarios y otros recursos, crear un sistema de formación y superación de profesores...

«La Revolución tiene que ocuparse de la educación física y el deporte como una cuestión fundamental para el país», sentenció meses después Fidel, artífice de todo lo conseguido en estos años de esfuerzos y desvelos premiados con el reconocimiento de todos hacia la obra erigida.

Insatisfacciones subsisten, y es bueno que así sea, pero abundan las hazañas que estremecieron a la isla y los ejemplos que colocan a la actividad física como su principal fuente de promoción de salud.

Dotado de una sólida cultura atlética, el pueblo cubano sabe suyas la plata con que Enrique Figuerola inscribió al deporte revolucionario en el medallero olímpico, los oros iniciales de Orlandito, Correa y Teófilo, el doblón de Juantorena, los jonrones de Linares, los remates de Mireya.

Como reconoce la heroicidad derrochada durante la travesía del Cerro Pelado, lloró viril a los esgrimistas víctimas del sabotaje, reverencia el magisterio de Alcides y Eugenio y aplaude la pasión con que más de 65 000 colaboradores han trabajado en los cinco continentes.

Igual que vibra con las respuestas dignas ante provocaciones y agresiones, y aquilata en toda su magnitud los éxitos de competidores discapacitados, el rango de una medicina extendida a todo el país, un sistema de enseñanza vital en la concepción aplicada y la permanente atención a sus glorias.

Porque se siente centro y destinatario principal de este proyecto único, que prioriza al hombre y sus valores por sobre las preseas, otorgó a la educación física el lugar que merece como asignatura, forma profesionales de países diversos y ha creado un potencial humano de incalculable alcance, clave para sustentar los sueños en tiempos de restricciones económicas.

Es el fruto de una batalla intensa, librada en muchos frentes por hombres y mujeres que hoy, a las puertas de que el INDER celebre su primer medio siglo de vida, merecen el abrazo sincero.

Los que están y los que ya no. Quienes fundaron y los que llegaron después. Todos los que hicieron aportes y no flaquearon.

   
 
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