Publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba
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Desertores e inmigrantes ilegales
Jugadores de básquetbol cubanos dicen que no podían "progresar más en Cuba".
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Por Pedro Cabrera

-Canarias. España. Los cuatro jugadores de básquetbol cubanos que han pedido asilo político en España, tras jugar un partido con su selección el 14 de agosto contra el combinado español en Las Palmas de Gran Canaria, afirmaron al periódico ABC que no podían "progresar más en Cuba".

El hecho se repite una vez más. Ahora los protagonistas son cuatro jugadores de baloncesto, Georvis Elías Sayus, Grismay Paumier, Taylor García y Geofry Silvestre.

Ellos, atletas formados por un sistema que sustenta un pueblo heroico, que les garantizó de manera gratuita educación, salud y una alta preparación profesional, abandonaron a sus compañeros de equipo en medio de una gira de preparación por España y asumieron el triste papel de solicitantes de “asilo político” en el país ibérico.

Uno se pregunta:

.- ¿Cómo pueden solicitar asilo político, ciudadanos que no están perseguidos por nadie en su país, personas que viajaron a España, no en pateras, u otros medios igualmente peligrosos, todo lo contrario, lo hicieron cómodamente en vuelos comerciales, con boletos sufragados por el propio sistema que al decir de ellos los persigue?

Sin embargo, es muy posible que desconociendo las realidades obvias y ofendiendo el derecho internacional se les conceda el citado asilo político.

La guerra mediática contra Cuba, que como parte de sus planes de agresión a la isla caribeña, ha desarrollado el gobierno de los Estados Unidos en los últimos 50 años, propicia tales decisiones.

La afamada libertad de prensa de los países capitalistas, sabemos, está condicionada a las prioridades editoriales del imperio.

Estos cuatros atletas, simples y vulgares pusilánimes que abandonaron su equipo y un proyecto social basado en la defensa de los intereses de los pobres, ante los desmanes de los ricos, ruegan un asilo que no les pertenece para tratar de obtener lo que sí marca su escaso horizonte; dinero, simplemente dinero.

¿Se imaginan qué pasaría, si decenas de miles de profesionales, cuyas naciones tienen diseños o pretensiones de gobiernos capitalistas y neoliberales, acudieran a las representaciones diplomáticas de los países ricos con el objetivo de solicitar asilo político, porque sencillamente en la suya no tienen posibilidad de progresar?

¿O que los miles de senegaleses, colombianos y marroquíes (por solo mencionar algunas nacionalidades) que emigran hacia España todos los años, no perdieran tiempo y dinero tratando de legalizar sus documentos y pudieran acercarse a algún medio de prensa importante, narrar las vicisitudes y calamidades que sufren en sus países y solicitar la condición de asilado político para poder desarrollar sus economías personales?

Claro, el prisma con el que mira el mundo capitalista a Cuba y su proyecto social es diferente, la política migratoria de los Estados Unidos ha constituido uno de los más importantes instrumentos de la hostilidad estadounidense hacia la isla, con el objetivo de desestabilizar la sociedad cubana, desacreditar y drenarla de su capital humano.

El principal exponente de esta política migratoria criminal e inmoral de los Estados Unidos contra Cuba es la Ley de Ajuste Cubano, engendro legislativo adoptado en 1966, con el deliberado propósito de incentivar las salidas ilegales de ciudadanos cubanos. Ella ha servido de guía o patrón para el accionar de muchos.

Mientras a Cuba se le aplica la citada ley en otras regiones se levantan vallas y muros, se llenan las fronteras de militares especializados en la caza y deportación de hombres, mujeres y niños.

Las personas que viven en la miseria en África, en el continente asiático y en América Latina, brindarían en ocasiones hasta su propia vida, para poder contar con lo que tiene asegurado el pueblo cubano hace 50 años.

Los cubanos que abandonan en el exterior a sus delegaciones y sus compañeros de equipo, son tratados por alguna prensa y gobiernos como “refugiados”, de ellos se escriben historias, con pretensiones de ep
   
 
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