Publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba
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Entrevistas
Por: Roberto Ramírez
Adolfo Horta Martínez
Las nostalgias de un campeón
El triple monarca del orbe y subtitular olímpico todavía siente añoranza por los tiempos en que derrochaba maestría sobre los cuadriláteros.
Trayectoria...
Campeón del orbe en 1978, 1982 y 1986, Horta ganó otros muchos cetros pero no pudo pasar del lugar número dos olímpico en Moscú´80, una “espina” que aún le duele.
En la actualidad...
Ahora trabaja como entrenador en la academia provincial de su natal Camagüey, desde donde consulta mucho a Honorato Espinosa, quien le adiestró durante 14 años en el equipo nacional.

La Habana (27 nov).- VEINTIDOS años después de su retito Adolfo Horta Martínez confiesa que aún le asalta la nostalgia por los tiempos en que derrochaba maestría sobre los cuadriláteros.

«Me he adaptado a la condición de entrenador, pero a veces se siente la añoranza», dice el triple monarca mundial y subtitular olímpico, calificado por el colega Rolando Crespo como “el hombre del boxeo total”.

Once veces campeón nacional, también dorado en Copas del Mundo y juegos panamericanos y centroamericanos, fue artífice de las tres distancias y tocó la gloria, pero alberga una gran insatisfacción de la que se declara culpable.

JIT lo abordó en su Camagüey natal, mientras alentaba a los suyos en la final del torneo cubano por equipos, y él accedió al diálogo, que resultó fluido y sincero.

-¿A qué edad llegaste a este deporte?

- Tenía 11 años y pesaba 32 kilos cuando comencé, en 1969, por embullo de los muchachos que ya lo practicaban en el reparto Florat.

- Y te cautivó rápido.

- Seguro. En 1970 ingresé en la academia provincial, después fui dos veces campeón nacional en la categoría de menores, y con 15 años me llamaron a la selección grande.

- En 1978 ganas en Belgrado la corona del orbe en 54 kilos, pero poco después asciendes de categoría.

- Aquel resultó mi primer gran evento y lo disfruté mucho, pero en realidad me costaba trabajo mantener el peso. Por eso subí a los 60 kilos, división en que fui campeón panamericano en los juegos de Puerto Rico en 1979.

- Sin embargo, tampoco era lo óptimo.

- Porque entonces pasaba lo contrario, no llegaba, y ante esa realidad definieron por los 57 kilos.

- Donde ganas el certamen universal de Munich´82.

- Y fui subcampeón olímpico en Muscú´80.

- La gran espina de tu carrera, ¿no?.

- Imagínate. Logré todos los títulos menos ese.

- ¿Cómo recuerdas aquel 1-4 ante el alemán Rudi Fink?.

- Sinceramente fui yo quien perdió. Había sido mi último pesaje, y después ingerí mucho líquido, lo que salió a relucir en el segundo asalto, cuando me puse muy lento. Por eso digo que esa medalla no la ganó, sino que se la regalé, porque a boxeadores mejor que él les gané con facilidad.

- Para colmo, no hubo revancha ni otra Olimpiada para ti.

- Él se retiró y nosotros no estuvimos en Los Ángeles´84.

- Pero sumaste un nuevo reinado mundial, en Reno´86.

- El tercero, en otra división, porque allí combatí en 60 kilos.

- ¿Cuál fue la clave para ejercer tanta jerarquía y lograr una hazaña como esa?

- Vencer al contrario más difícil para cualquier boxeador, que es el entrenamiento. Tener la fuerza de voluntad suficiente para enfrentar cada jornada, además de que dominé bien las tres distancias.

- ¿Quiénes fueron tus oponentes más exigentes en casa?

- Peleé en una época muy dura, y en Cuba enfrenté a hombres difíciles como Jesús Sollet, Raúl Despaigne, Ángel Herrera, José Aguilar, todos de gran calidad y siempre decididos a llevarse la victoria. Era un momento en que las primeras figuras sentían gran presión de quienes le seguían, algo menos visto ahora.

- ¿Qué inclinó la balanza hacia el retiro en 1987?

- Haber perdido esa fuerza de voluntad de que te hablé.

- ¿Y como preparador qué buscas trasladar?

- Sobre todo disciplina, porque en mi época los entrenadores eran vistos como padres, y lo que decían se cumplía sin protestas sobre el ring, algo que no siempre sucede en la actualidad.

- ¿Disfrutas como técnico?

- Trabajo en la academia provincial desde que me retiré. Fue lo que aprendí desde niño, y me he guiado mucho por mi entrenador Honorato Espinosa, que estuvo conmigo durante 14 años en el equipo nacional.

- ¿Alguno de tus hijos se inclinó por este camino?

- Uno, que llegó al CEAR nacional. Después lo abandonó y cuando quiso volver yo mismo le dije que no, porque para hacer papelazos siempre hay tiempo.

- ¿Tu mejor amigo en el equipo élite?

- Me llevaba bien con todos. Aldama, Teófilo, Jorge Hernández, Bernardo Comas… Pero el mejor fue Ángel Herrera, con quien mantengo una excelente relación.

- ¿Qué no te gusta del boxeo de hoy?

- Que los atletas parezcan esgrimistas al trabajar desde una distancia extra larga. Y se extrañan los KO.

   
 
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