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| Entrevistas |
| Por: César Morales Buján | |
| «La lucha es mi gran pasión» | | Su trayectoria ocupa un lugar entre los más destacados luchadores cubanos de todos los tiempos. | La Habana (25 mar).- AMANTE de los deportes, el destino lo llevó a practicar la lucha.
Hoy, después de casi diez años de fructífera carrera y amplios resultados, Cándido Mesa Rosel manifiesta que sigue siendo un apasionado de las llaves y los agarres.
Su trayectoria ocupa un lugar entre los más destacados luchadores cubanos de todos los tiempos.
Mencionar los méritos alcanzados por este cubano de pura cepa constituye un bien ganado reconocimiento a su extenso expediente competitivo internacional, donde se incluyen medallas en Copas y Campeonatos del Mundo, Juegos Panamericanos, entre otros eventos.
Pero para Cándido, nacido el 2 de febrero de 1964 en Ciudad de La Habana, su currículo va más allá y los dotes que le permitieron ser además el primer luchador de la isla en alcanzar preseas en un Campeonato Mundial, específicamente en Katowice, Polonia 1982.
Por eso JIT tuvo el privilegio de conversar con este hombre historia.
¿Cómo se inició en el deporte?
Fue en Santiago de las Vegas. Mi primer entrenador fue Humberto Macías. Yo era niño, travieso y amante de los deportes, pero por mi mente no pasaba practicar lucha. Un día estaba al lado de un ring de boxeo, un entrenador le llamó la atención a uno de sus alumnos, que bajó bravo y me empezó a golpear sin yo haberle hecho nada. Fue entonces que lo levanté por las piernas hacia arriba y lo proyecté. Macías estaba cerca, me vio y me captó para la EIDE de forma directa por mis condiciones, pero más por el peso y la estatura que tenía para mi edad.
¿Principales atributos de un luchador?
Disciplina es lo fundamental, pero también hay que tener gran preparación física, entrenar fuerte y poseer gran táctica mental, pues si no tienes inteligencia no avanzas en el deporte. Hay que ser guapo, valiente y tener corazón para subirse al colchón y superar las adversidades.
¿Su técnica favorita?
Los volteos y los supleys, a pesar de que los entrenadores me decían que no las hiciera, pues para un peso completo eran muy difíciles y peligrosos. Pero a mí me gustaban, me encapriché, las aprendí y fue una de mis virtudes. Creo que un luchador debe ser completo y yo las tiraba con buenos resultados.
¿Momentos inolvidables?
Sin lugar a dudas fue en 1982, cuando en Katowice, Polonia, me convertí en el primer medallista de Cuba en Campeonatos Mundiales al lograr bronce en la división de los más de 100 kilogramos. Allí efectué seis combates, gané cinco y perdí uno, con el yugoslavo Refik Memisevic, quien finalmente se ubicó en el segundo lugar. También en 1983 fui campeón de la Copa del Mundo y de nuevo gané el bronce en el Mundial de Kiev, antigua Unión Soviética. Ese año, además, obtuve las medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Caracas, cuando logré el título tanto en la libre como en la greco, único luchador en hacerlo hasta ahora.
¿Por qué dobló?
Yo me inicié en libre en la categoría 11-12 y 13-14 años, después pasé a la greco, pero siempre me gustó más la libre. Vi la oportunidad y la aproveché al máximo. Recuerdo que le gané convincentemente al campeón mundial y olímpico de 1984, Bruce Baumgartner, abanderado de la delegación de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles´84.
¿El adiós?
Fue en 1984 al no asistir a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles por la postura firme, decidida y solidaria de Cuba. Ese año participé en el Torneo de la Amistad y otras competencias, y ya se hablaba que al siguiente año iba a empezar la división de 130 kilogramos. Yo pesaba 150 kg, me esforcé por bajar de peso pero me era muy, pero muy difícil, por lo que decido retirarme.
¿Qué pasó después?
En agosto de 1991, en los Juegos Panamericanos de La Habana, me organizan el retiro oficial, pero yo era joven, estaba bien, la lucha es mi vida, y ante la proximidad de los Juegos Olímpicos de Barcelona´92 y mi deseo de estar en un evento de ese tipo vuelvo a entrenar. Como había dejado de hacerlo bajé de peso por mi cuenta y así me gané el puesto e hice realidad dos sueños a la vez.
¿Por qué esta afirmación?
Bueno, uno era estar presente y competir en unos Juegos Olímpicos y el otro enfrentar al “monstruo” ruso Alexander Karelin, toda una eminencia en la lucha. Mira, a nadie le gusta perder pero para mí subir y enfrentarme a él era una satisfacción muy grande. Me le paré bonito y hasta le pude marcar puntos. Cuando se escriba la historia de la lucha habrá que mencionar a Karelin, pues fue, es y será uno de los mejores en el mundo. La historia recoge sus resultados.
¿Sueños frustrados?
En 1984 cuando a pesar de haber ganado todos los eventos en que participé, no estuvimos en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, donde sería amplio favorito para el título, aunque entendí y apoyé la decisión. Ese año le gané tres veces al campeón, el estadounidense Jeffrey Bartnick, y dos, una de ellas por superioridad técnica, al yugoslavo Memisevic.
¿Quiénes fueron sus principales rivales?
En el ámbito internacional sin lugar a dudas fue el búlgaro Nikolay Dinev. Nuestras peleas hicieron historia, mientras que en Cuba fue el villaclareño Arturo Díaz.
¿Qué haces en la actualidad?
Estoy retirado, presto servicios a la Comisión Provincial como entrenador de los equipos de Ciudad de La Habana, estilo grecorromano de las categorías pioneriles, 9-10, 11-12 años. Radico en el centro deportivo Vicente Ponce Carrasco.
¿Qué piensas acerca de los nuevos cambios introducidos en el reglamento de la Federación Internacional (FILA)?
Todo va evolucionando y ya la presencia de un deporte en el programa de los Juegos Olímpicos exige cambios, modificaciones. Yo los veo normal, hay más dinámica, solo que hay que ir adaptándose poco a poco. En esto los europeos tienen la mayor ventaja por la gran cantidad de competencias que celebran anualmente, pero en general es parejo para todos.
¿Afectan o benefician a los luchadores cubanos?
Hay algunos entrenadores que dicen que sí, y otros que no. Al principio puede ser y más al no haber muchas confrontaciones, pero lo cierto es que hay que trabajar duro, hay que entrenar. Por ejemplo, en el estilo grecorromano la chapilla puede favorecer a uno u otro, pero es parejo, como sucedió en el mundial de Bakú cuando Mijaín López le ganó al ruso Baroev en la final.
¿La lucha, deporte o espectáculo?
Ambas cosas. ¿Qué te puedo decir yo que soy un apasionado? Pero es así, la lucha es dinámica, espectacular por sus acciones, explosiva, y el aspecto técnico-táctico desempeña un papel fundamental.
¿Principales rivales de Cuba a nivel internacional en la actualidad?
Hoy en día Rusia es la gran potencia, sus logros así lo demuestran, pero no es solo ella... Además están Turquía, Estados Unidos, Bulgaria, Ucrania, Irán, así como otras repúblicas ex soviéticas.
¿Mejor luchador cubano?
Esa pregunta la han hecho mucho pero respetando los resultados de todos en uno y otro estilo para mí es el fallecido Raúl Cascaret, mi compañero en varios eventos, aunque ha habido otros, sin dejar de mencionar a Monzón, Yandro, Garzón, Azcuy, Alexis y Mijaín. Estos dos últimos sobre todo, por no tener con quién entrenar, se han hecho luchadores solos, pues no tienen rival ni oponentes de nivel en Cuba.
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