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| Entrevistas |
| Por: Eyleen Ríos López | |
| Una vida dedicada a la gimnasia | | «Me quedé con el deseo de una medalla, pero de todas maneras disfruté mis mejores momentos», aseguró a JIT, que la convocó al diálogo en la Escuela Nacional de Gimnasia.
| POSEE los mejores resultados de la gimnasia rítmica cubana en campeonatos mundiales, se codeó con la elite de su tiempo y tras retirarse como atleta ha trabajado con el deseo de que las nuevas generaciones superen lo conseguido por ella.
Quien conozca un poco de este deporte seguramente pensó en Sonia Pedroso Alemán, y habrá acertado.
Pero si aún le quedan dudas vale recordar que se incluyó varias veces en finales del orbe. En Copenhague’67 fue sexta en aro y duodécima entre las máximas acumuladoras, en La Habana´71 quinta en cinta y sexta en la general y también quinta en aro en Rótterdam´73.
«Me quedé con el deseo de una medalla, pero de todas maneras disfruté mis mejores momentos», aseguró a JIT, que la convocó al diálogo en la Escuela Nacional de Gimnasia para conocer un poco más de su carrera y sus opiniones acerca de la actualidad de su deporte.
Vamos a comenzar con un poco de historia. ¿Por qué la gimnasia?
Llegué a ella por el área de participación, pues era parte de la educación física y como mi profesora era de gimnasia tuve más vinculación con ese que con otros deportes. Aunque teníamos que trabajar todos los deportes, así que hice algo de artística y también competí en atletismo, en pruebas de velocidad. Tal vez fue la influencia o que me gustó más, lo cierto es que enseguida comencé a tener resultados, y entre el ´65 y el ´66 competí por primera vez en Juegos Escolares y de ahí pasé al alto rendimiento y al equipo nacional.
¿Cómo fueron esos primeros años en la selección?
Yo entré un poco desfasada, ya tenía 14, casi 15 años, lo que a veces es un poco tarde, pero no lo fue para mí, que además tuve la suerte de que en esa época compartieran el trabajo entrenadoras cubanas y rusas. Hice una etapa de preparación muy buena hasta 1967, cuando debuté en el Campeonato Mundial de Dinamarca y alcancé el sexto lugar en aro y el 12 en la clasificación general.
Ese fue el primer torneo importante pero después vinieron otros mundiales y copas en Europa, que era donde competíamos entonces.
No había nivel en nuestra área, la gimnasia rítmica no formaba parte de juegos Centroamericanos y Panamericanos. Imagino que habrías querido estar en esos eventos.
Por supuesto, te aseguro que hubiera sido varias veces campeona, aunque como compensación pude medirme con las atletas de mejor nivel de mi tiempo. Me sirvió de mucho todas las veces que competí en copas como la Intervisión, Tribuna estudiantil, que era en Bulgaria, y otras en la antigua Unión Soviética.
Recuerdo que una entrenadora búlgara quería trabajar conmigo, ella decía que me convertiría en campeona mundial, y también sabía que en algunos torneos las atletas se preguntaban ¿viene Sonia?, porque les preocupaba en algunos instrumentos en que yo era muy fuerte.
Por cierto, ¿cuál te resultaba más fácil?
El aro y la cinta eran los que más disfrutaba, y en los dos tuve muy buenos resultados. Los manejaba muy bien. Sin embargo a veces me salían bien otros en los que no lo esperaba, como la pelota. Así es el deporte, aunque lo más difícil siempre fue la cuerda... Cuando pensabas que la tenías en la mano ya la habías soltado.
Pero lo que realmente no me gustaba era entrenar sin música, y por eso cuando llegaban las clases técnicas de barra las encontraba muy aburridas. En las otras siempre nos acompañaba una pianista y me acostumbré a eso de tal forma que era la manera de concentrarme.
¿Era distinta tu gimnasia a la de estos tiempos?
Creo que sí. Pese a que los principios son los mismos la de ahora es más flexible, las atletas son más originales. Antes pesaba menos la originalidad, sin embargo se trabajaba mucho más la expresión corporal, era más artística la selección.
Ahora hay que incluir muchos elementos técnicos y eso resta para trabajar la expresión. Es obligatorio cumplir 18 dificultades en individual de mayores y resulta muy difícil hacerlo en un minuto con 30 segundos.
¿Fuiste muy golpeada por las lesiones?
Tuve lesiones porque las condiciones para el entrenamiento eran distintas, no era en tapiz como ahora. Lo hacíamos en tabloncillo o en el suelo directamente, y te imaginarás cada salto, cado movimiento lo que representaba. Pero yo era muy inquieta, un poco loca, y aunque tuviera una lesión seguía entrenando. Era fuerte de carácter y también físicamente, estaba muy bien preparada, me ayudaba la preparación física y creo que por eso dejaba a un lado cualquier problema y seguía adelante.
Tenía mucha voluntad, pese a que los entrenamientos eran muy fuertes, y solo iba a clases docentes una vez a la semana, los miércoles, y entonces entrenaba por la mañana y por la noche tarde, casi a las 12, que era cuando llegábamos a la ESPA (Escuela superior de Perfeccionamiento Atlético).
¿Piensas que tu base de atleta te ayuda como entrenadora?
Claro. Me ayuda michísimo, todo lo que yo trasmito ahora lo aprendí en ese tiempo. Toda la experiencia que recogí de las entrenadoras rusas y de las cubanas como Cristi del Pino, que fue la primera que tuve en el equipo nacional, o Juanita Rico.
Estuve muy cerca de ellas, porque me vigilaban mucho, me cuidaban y tenían una relación especial conmigo, tal vez por mis resultados no querían que nada me distrajera de los entrenamientos.
¿Qué piensas que no puede faltarle a una gimnasta?
A una buena gimnasta aparte de la flexibilidad y otros requisitos, no debe faltarle voluntad y disciplina. Con esas dos cualidades se pueden vencer todos los obstáculos.
Entre las alumnas resulta difícil elegir, pero ¿puedes mencionar algunas de las más talentosas?
Decirte así talentosa es verdad que es complicado. Por ejemplo, trabajé con Yordania Corrales desde los 10-11 años. Recuerdo a otras con mucho talento como Yuneisi Amores y Yasleidis Rodríguez o Nely Ochoa, ahora entrenadora del conjunto, y que pudo llegar más lejos pero se lesionó y luego no valoró sus verdaderas capacidades.
Define qué es la gimnasia para ti.
Forma parte de lo más grande, es la vida. Yo no sé hacer otra cosa. Por eso no voy a descansar para que las nuevas generaciones superen mis resultados.
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