Publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba
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Entrevistas
Por: Eyleen Ríos López
Luisa y Silvia Espinosa
Pasión compartida
Con solo 11 años se vincularon al nado sincronizado y casi sin pensarlo comenzó la pasión por un deporte al que agradecen muchas alegrías y aún hoy es blanco de todo su tiempo como entrenadoras.
Trayectoria...
Multimedallistas en eventos regionales y continentales, consideradas entre las principales exponentes del nado sincronizado cubano.
En la actualidad...
Entrenadoras de las selecciones nacionales, categorías mayores y juveniles, respectivamente.

TAL PARECE que compartir el vientre materno no fue suficiente para Luisa y Silvia Espinosa. O fue quizás su condición de hermanas gemelas la que les marcó para toda la vida, pues lo cierto es estar unidas en las cosas más comunes y en la profesión que eligieron es para ellas un orgullo.

Con solo 11 años se vincularon al nado sincronizado y casi sin pensarlo comenzó la pasión por un deporte al que agradecen muchas alegrías y aún hoy es blanco de todo su tiempo como entrenadoras en el capitalino complejo de piscinas Baraguá, un sitio donde todos las conocen por Vicky y Linda.

«Siempre nos han llamado así, aunque nos inscribieron con los nombres de las doctoras que nos ayudaron a nacer», aclara Silvia (Linda), preparadora de la selección nacional de mayores, quien inicia este diálogo de recuerdos comunes, quizás porque, como ambas aseguran, es la de mejor memoria.

¿Cómo se vinculan al nado sincronizado?

Íbamos mucho a un círculo social de la playa de Marianao y un día hicimos unas pruebas de aptitud y nos eligieron. Eso nos sorprendió porque no éramos grandes nadadoras, aunque sí teníamos la base artística, pues practicábamos ballet clásico.

Era el año 1971 y estaban conformando una preselección nacional, pero entonces llegaron los problemas: Vicky no quería becarse y mi mamá tampoco estaba muy decidida, pero al final todo se resolvió y fuimos para la escuela Camilo Cienfuegos, en Guanabo, donde en aquel entonces radicaba este deporte.

Eran los inicios del nado sincronizado en Cuba y ustedes apenas unas niñas. ¿Cómo recuerdan esos años?

Teníamos que levantarnos muy temprano y los ejercicios eran muy agotadores. Una vez decidida, tuvimos el apoyo de nuestra madre, que todos los días estaba en la escuela como si fuera una trabajadora más, y lo mismo cosía una trusa que limpiaba los baños o servía en el comedor. Fue el mayor soporte que siempre tuvimos hasta que nos retiramos.

Hablemos de los primeros resultados y sus características cómo atletas...

En Juegos Escolares ganamos entre siete u ocho títulos en dueto, y nadie nos venció en esa etapa. Además integramos el único dueto de gemelas que ha tenido Cuba. En 1975 comenzamos las presentaciones internacionales y siempre tuvimos una carrera muy estable, nunca nos quedamos fuera del equipo como regulares. Pienso que la disciplina y la voluntad fueron esenciales en nuestras carreras. Todo el tiempo solo comía vegetales y proteínas, y jamás tuve dificultades para mantener el peso porque nunca me salía de la dieta. Yo era la capitana y siempre tuve claro que debía dar el ejemplo, algo que le comento a mis alumnas, quienes a veces se quejan porque ahora es mayor la exigencia con el peso, pero no imposible mantenerlo.

Vicky, atenta al diálogo, interviene y asegura que realmente antes eran más flexibles las exigencias en relación con el somatotipo. Ella, por ejemplo, nunca resaltó por la estatura, parámetro que más tarde le llevó a adelantar el retiro en el año 1983, pese a estar en la segunda posición dentro del equipo, tal y como le sucedió a Wina de Acosta, su compañera en muchos duetos internacionales.

«Ambas transitábamos por el mejor momento, pero éramos muy chiquitas y comenzaba a cambiar el código de puntuación, con más opciones para las muchachas altas, que empezaban a imponerse», aclara Vicky, actual preparadora del conjunto juvenil y quien asume ahora la voz cantante en el diálogo para responder sobre qué no les gustaba y con qué disfrutaban más.

Nunca nos gustó correr -dice- aunque reconocemos que es importante para crear la base aerobia, pero siempre nos resultó muy agotador. Como nos parecían interminables las jornadas de natación, en las que a veces teníamos que cubrir hasta 10 kilómetros. Ahora han variado los conceptos, y ya se sabe que no es necesario tanto kilometraje, pero en aquel entonces el nado sincronizado era muy primitivo, las rutinas no tenían nada que ver con las de hoy, tampoco la música. Pero contamos siempre con entrenadoras muy dedicadas que iban aprendiendo en la marcha y cada una de ellas jugó su papel. Tal es así que aún hoy los vínculos continúan con algunas, como Ana Simón, Gloria Gómez y Gladys Rodés.

Algo que sí disfrutábamos siempre fue todo lo relacionado con la parte artística del deporte, y nos encantaba hacer duetos. Linda, por ejemplo, nunca quiso ser solista.

Siempre abundas las privaciones. ¿Cómo funcionó con ustedes y qué les faltó por hacer?

Privaciones miles, sacrificamos muchas cosas, pero teníamos las metas claras, que es algo que a veces les falta a las atletas de ahora. Enfrentamos problemas como entrenadoras que nunca los tuvieron las nuestras. Era una época diferente, nos sentíamos más comprometidas con los resultados y eso te obligaba a dejar una fiesta, a dejar de compartir con tu familia un fin de año... No sé... incontables sacrificios. Dejar de comer una comida rica, un helado, un cake, porque para nosotras estaba claro que para lograr el resultado había que hacerlo.

Cuando de rememorar insatisfacciones se trata, Linda retoma la conversación y asegura que un dueto internacional con Vicky fue siempre su mayor añoranza.

Nunca hicimos pareja internacionalmente, no estuvimos en la cúspide en el mismo momento y pienso que eso fue lo que determinó que no pudiéramos lográramos. Sin embargo, si comparamos los resultados de cada una con la otra pareja, es decir las puntuaciones en figura y rutinas libres, se obtenía el mismo balance. Por eso pienso que una entrenadora con más visión se hubiera arriesgado a utilizarnos juntas, pues lo que no alcanzábamos técnicamente lo suplíamos en la rutina, porque nuestro dueto era más parecido. Era nuestro sueño, y de mi madre ni hablar... Para ella hubiera sido una alegría.

Terminaron en el deporte activo en años diferentes, ¿qué caminos siguieron?

Vicky en 1983 ya estudiaba en el Instituto Superior de Cultura Física Manuel Fajardo y cuándo se retira se vincula al equipo nacional, pero luego pasa a trabajar en la base, con edades tempranas, algo que siempre le gustó. Yo estuve en activo hasta el 86 y en esa última época era la más veterana del equipo y tuve que aprender a saltar cajones suecos, subir sogas con pesos, cosas que para las jovencitas era muy fácil. Pensé que no las podía lograr, pero me sentía obligada con el equipo.

Luego estudié derecho y cuando me gradué supe que tenía que que estar junto a Vicky de nuevo, y por eso matriculé un año después en el Fajardo, donde también terminé Cultura Física.

El área de nado sincronizado del municipio Cerro fue el primer escenario donde trabajan juntas y luego siguen por caminos diferentes en otros centros, como la EIDE Mártires de Barbados y la Escuela Nacional Marcelo Salado. Luego en el complejo de piscinas donde laboran actualmente, aunque atendiendo colectivos diferentes.

Esta unión llega más allá de la profesión. Aunque es algo raro entre hermanas, declaran que nunca han tenido diferencias, ni siquiera de pequeñas, y aún viven juntas, con un hijo que, aseguran, es común en su crianza, pese a ser Vicky la madre biológica.

De sus trayectorias:

Luisa (Vicky): CCCAN 1975, México: oro por equipos CCCAN 1977, Santo Domingo: oro por equipos. Juegos Centroamericanos y del Caribe, Medellín 1978: oro por equipos. Juegos Centroamericanos y del Caribe, La Habana 1982: oro en dueto y plata en equipos Juegos Panamericanos, México 1975: 4to lugar por equipos. Juegos Panamericanos, Puerto Rico 1979: 4to lugar por equipos. Juegos Panamericanos, Venezuela 1983: 4to lugar por equipos. Campeonato Mundial, Guayaquil 1982: 36 lugar en dueto.

Silvia (Linda):

CCCAN 1975, México: oro por equipos. CCCAN 1977, Santo Domingo: oro por equipos. Juegos Centroamericanos y del Caribe, Medellín 1978: oro en dueto y equipo. Juegos Centroamericanos y del Caribe, La Habana 1982: plata por equipos. Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santiago de los Caballeros, República Dominicana 1986: plata en dueto y oro en equipo. Juegos Panamericanos, México 1975: 4to lugar por equipos.Juegos Panamericanos, Puerto Rico 1979: 4to lugar por equipos. Juegos Panamericanos, Venezuela 1983: 4to lugar por equipos

Copa Mujer Soviética 1980 /1981/ 1982: 6to lugar individual. Copa Vilnius Bulgaria 1981: oro en dueto y equipo. Torneo Internacional Roma Sincro 1985: plata en dueto y oro en equipo.









   
 
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