Publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba
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Entrevistas
Por: Mario L. Garrido
Luisa Medina González
Una belleza enmascarada
Después de más de 23 años, con los arreos en la selección nacional, trabaja ahora con las receptoras en los equipos elites del softbol femenino de la isla.
Trayectoria...
La mejor receptora del softbol cubano se mantuvo como regular en el plantel nacional desde 1981 hasta el 2004, período en el que Cuba se mantuvo en la elite continental.
En la actualidad...
Actualmente funge con entrenadora de la selección nacional y trabaja directamente con las receptoras, aunque en el último campeonato nacional dirigió al conjunto de Ciudad de La Habana.

La chica del municipio de 10 de Octubre de la capital tuvo que dejar su deporte favorito, el voleibol, en el que obtuvo su primera presea dorada y desde 1981 se inició en el softbol cubano de alto rendimiento en el que se mantuvo por más de 23 años en activo.

«Desde la primaria, ocho y nueve años las tres, María Luisa gemela conmigo y Lourdes nos iniciamos en áreas deportivas y tras un camino diferente cada una, Lourdes y yo pudimos llegar al deporte de excelencia, ella en la gimnasia rítmica y yo en el softbol, María estuvo en el voleibol hasta la universidad, pero tuvo un niño y dejó el deporte.»

La estelar receptora y excelente deportista en diálogo fluido y ameno nos contó en síntesis su fructífera y fecunda vida en el deporte de la bola suave.

¿Cómo surge Luisa Medina?

Me inicié en el área de la primaria Mariana Grajales de aquí de 10 de Octubre, pero en 1974, con nueve años, me propusieron para una beca en una nueva escuela llamada Centro Experimental de Desarrollo Atlético, allí no había gimnasia rítmica, el deporte que me interesaba, y me pusieron a correr en atletismo, eso no me gustaba, lo que me gustaba era el voleibol.

Cuando terminé esa escuela que era de dos años, salí ya jugando voleibol, allí obtuve mi primera medalla dorada en un evento local. Desde entonces este deporte significó mucho para mí, tanto que soy licenciada en voleibol, pero no pude llegar a las selecciones nacionales.

En mis aspiraciones por llegar a un equipo nacional, sentir esa satisfacción de competir con una camiseta que llevara las cuatro letras en el pecho, me inicié en un deporte que surgía, con vistas a los Centroamericanos de Cuba 1982, el softbol.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el deporte de la bola suave?

Bueno yo apenas sabía cómo era el deporte. Pero era necesario ver y probar muchachas con condiciones. Las primeras que jugaron en el equipo eran de otras disciplinas. Así me inicié, practicaba voleibol por la mañana y softbol por la tarde.

¿Cómo integraste el equipo Cuba y tus primeros logros?

Yo comencé a jugar en el campo corto, no me imaginaba cómo era la receptoría. Incluso en 1981 dejé el softbol, pero en septiembre del propio año empiezo el preuniversitario y una compañera del equipo me buscó para jugar como receptora, pues era la necesidad que había en el conjunto.

Fuimos al Ferroviario y allí estaba Naranjo, mi primer director, me indicó que tirara a segunda base desde la posición tras el plato y las dos jugadoras de cuadro que cubrieron el tiro se lesionaron por la fuerza del envío. Eso fue suficiente para que me dejaran en la nómina.

Recuerda Luisa que el primer juego efectuado en el Rafael Conte todos los lanzamientos se le escapaban, después aprendió a cerrar la bola con las piernas y así se empezó a entusiasmar con el deporte y la posición, la que desempeñó por más de 23 años.

¿Vivencias de participación con el equipo nacional?

Sin dudas hay muchas vivencias, son muchos años, pero creo que la victoria de Cuba en los Centrocaribes de México´90 fue un impacto para todos, pues se destronó a Puerto Rico, que era el campeón vitalicio en estas lides.

Allí empezó Cuba a codearse en la elite continental. Yo específicamente recuerdo haber estado en cuatro centroamericanos, cuatro panamericanos, dos mundiales, una olimpiada (Sydney 2000) y varios campeonatos regionales.

Un recuerdo de algo sobresaliente fue mi liderazgo en jonrones en el preolímpico de Venezuela con un solo vuelacercas, pero nadie dio ninguno, eso vale.

¿Principales logros y algún revés en tu vida deportiva?

Realmente el principal logro es haber estado en la cita estival de Sydney 2000, porque esa siempre es la mayor aspiración de un deportista.

Sí, no haber podido llegar hasta donde llegué en el softbol con el deporte de la malla alta, que tanta gloria ha dado a nuestro país, ese fue mi gran revés.

¿En qué trabajas con la selección nacional?

En estos tiempos estoy realizando un trabajo que me gusta mucho, la preparación de las nuevas jugadoras que aspiran a titularse y entrar en el equipo Cuba en la difícil posición de la receptoría.

Hay mucha juventud, solo la santiaguera Daniellis Wanton tiene alguna experiencia, pero otras tres empiezan y hay que formarlas para este y otros ciclos olímpicos.

¿Alguna anécdota de tu vida sobre la grama o fuera?

Bueno, sobre la grama tengo varias pero la que creo siempre voy a recordar fue en los juegos de Sydney, en nuestro único triunfo frente a Canadá, que con las bases llenas conecté de hit y empujé las carreras que dieron la victoria cubana.

Fuera del terreno siempre hay muchas cosas, pero lo más que me impresiona es como el pueblo te identifica y reconoce en cualquier parte, eso es muy gratificante y te hace sentir más patriota, más cubana.

¿Algún sueño por realizar?

No sé, siempre hay nuevos sueños y aspiraciones, pero creo que como atleta llegué y me mantuve en una posición dentro de mi deporte, realmente privilegiada, pero nunca dejaré de soñar, también en el amor, cómo no, quién puede vivir sin ese fundamental sentimiento.

¿Criterios sobre la participación de la mujer en el deporte?

La mujer tiene los mismos derechos que el hombre para realizar cualquier actividad. Creo que en el deporte puede incursionar en cualquier disciplina que se proponga y hacerlo igual o mejor. No por realizar ejercicios, fortalecer sus músculos, tiene que perder feminidad. A veces criterios machistas, rezagos y mitos limitan aún esta realidad.

¿Gustos, preferencias, ídolos?

Me gusta mucho leer y escuchar música. Toda la música, cubana y extranjera, solo el rock duro no me es agradable.

Una actividad que me encanta es la playa, la naturaleza en general. Mi ídolo en el mundo artístico es el cantante brasilero Roberto Carlos y en el deporte, son muchos, pero mi preferencia, la tengo muy cerca, mi propia hermana Lourdes, realmente un ejemplo de sacrificio y cuyos logros son más que merecidos por su dedicación y entrega.

También soy artesana, pertenezco a la ACCA y trabajo el Papiel Maché, esto es realmente un entretenimiento creativo y ya he mostrado mis trabajos en exposiciones y me roba mucho de mi tiempo libre, que no es tanto.

¿Cuál es el secreto para brillar en tu posición de receptora?

Lo primero es la constancia, la dedicación y la autopreparación, para mí es lo más importante, no conformarse con las horas de entrenamiento, hay que ejercitar y volver sobre los errores y practicar muchas veces lo que se orienta. Siempre pensar que uno tiene y puede llegar al equipo grande.

¿Hasta dónde llegará el softbol femenino cubano?

Estamos trabajando para lograr con esta renovación de la selección nacional todas las metas que no logramos a finales del pasado siglo. Por lo menos recuperar nuestra ubicación continental entre los tres primeros lugares y conquistar medallas mundiales y olímpicas.

En cuanto a nuestro movimiento deportivo pienso que hay que fortalecer todo el trabajo en la captación de talentos, trabajar fuerte para poder llegar a cada ciclo olímpico con los atletas seleccionados en óptimas condiciones para discutir la supremacía, pueden faltar recursos, pero hay un potencial técnico envidiable y están los jóvenes, la materia prima para formas ese atleta integral que puede alcanzar los máximos lauros.

   
 
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