Publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba
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Entrevistas
Por: Lisset Isabel Ricardo
Yacel Ojeda Vega
Temprano retiro la privó quizás de sus mejores triunfos
Aunque no descarta la posibilidad de competir entre veteranos, por ahora solo quiere seguir estudiando y superándose en el rol de comisaria.
Trayectoria...
Protagonista de escelentes actuaciones en Juegos Panamericanos y otras citas internacionales.
En la actualidad...
Única comisaria de esta disciplina en Cuba.

Dueña de una rica hoja de servicios en favor del deporte cubano, Yacel Ojeda es hoy la única comisaria de ciclismo con que cuenta la isla.

Sobre su vida atlética y la labor que desempeña en la actualidad, JIT sostuvo con ella el siguiente diálogo.

¿Cómo llegaste al ciclismo?

A fuerza de pasar habitualmente por el centro deportivo Eduardo Saborit me enamoré del ciclismo, era alumna de la Escuela de Química, aledaña a esa instalación del municipio capitalino de Playa, y un día no lo pensé dos veces y le pedí a los entrenadores ingresar al área de este deporte. Corría febrero de 1988.

¿Cuándo debutaste?

Un mes después. Sin aún haber adquirido muchas habilidades ni desprenderme del temor a pedalear en grupo me aventuré a correr en la II Copa 8 de Marzo, creada en 1987 para promover el ciclismo entre mujeres.

Cuba precisamente debutó ese año en el femenino a nivel internacional en ocasión de los Panamericanos de Indianápolis, Estados Unidos, donde por vez primera apareció en el calendario continental, y Enedilma Poveda y Olga Ruyol conquistaron sendas medallas de bronce en los tres mil metros persecución individual y la velocidad pura, respectivamente.

¿Qué actuación tuviste en aquella Copa 8 de Marzo de 1988?

«Corrí el prólogo, como es individual no lo hice mal, pero a partir de las etapas de grupo venían los inconvenientes y casi nunca terminaba la jornada. Cuando empecé el ciclismo montaba bicicleta como cualquier persona, pero no tenía técnica y más que ello hábito de hacerlo junto a otras personas y de verdad que me atemorizaba.

¿Cómo remediaste el problema?

Puse todo mi empeño, me presentaba a cuanta carrera convocaban: dominicales, provinciales e incluso en las que intervenía el equipo nacional y comencé a destacarme en las contra reloj individual, que como su nombre lo indica eres tú sola sobre la bicicleta luchando por hacer el menor tiempo posible.

¿Mejoraste tu temor al grupo?

Poco a poco, y me prepararon junto a las niñas de la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) de la capital con vistas a los Juegos Escolares Nacionales de 1988 y me coroné subcampeona en dos pruebas tan disímiles como velocidad y ruta; demostré que era tan rápida de piernas como resistente para las pruebas en la carretera.

En septiembre de ese propio año ya formaba parte del equipo nacional, los primeros años en la especialidad de velocidad, pero ya en 1992 me dediqué a las carreras de medio fondo en pista y a los eventos de ruta, y así logré ser una de las que más medallas internacionalmente le di a mi país, principalmente a nivel continental.

Trata de resumir alguna de tus actuaciones más relevantes

En 1989 fui séptima en el Mundial Juvenil y en Duitama, Colombia, en el Panamericano del deporte alcancé oro y plata.

En los Centroamericanos y del Caribe de México´90 y Puerto Rico´93 acumulé dos bronce y oro, respectivamente, y en los Panamericanos de La Habana´91 ocupé cuartos lugares en velocidad y ruta. En el 90, en la única Vuelta Internacional femenina a Cuba me ubiqué octava y segunda en la de Guayana, estado de Venezuela.

Triunfé en la Copa 8 de Marzo de 1992, año en que retorné de Quito, Ecuador con un oro, dos plata y otro bronce de la cita continental, actuación que mejoré en 1994 con dos títulos e igual número de plata y me eligieron la más destacada de la lid.

¿No asististe a Juegos Olímpicos?

No, pero en los Panamericanos de Mar del Plata´95 con plata y bronce clasifiqué para los de Atlanta, pero no me incluyeron en el equipo para el Mundial de aquel año y la desilusión desestabilizó mi buen paso y a principios de 1996, después de ocho años en la selección de lujo, dejé de entrenar.

¿No sería un paso apresurado, nadie trató de convencerte que no lo hicieras?

Mi entrenador como a los dos meses fue a mi casa y lo intentó entonces, pero no me decidí, tenía mucha inestabilidad. Ya desde 1991 estaba casada con Osmany Álvarez, ex integrante del equipo cubano y ahora uno de sus mecánicos, y en 1997 decidimos tener un hijo. Un año después retorné al ciclismo. A pesar de la ayuda de mis padres, Marta y Jorge, la atención a mi pequeña Masiel no me permitía recuperarme como exige este deporte, pues la niña no dormía bien de noche; me era difícil superar a mis propias compañeras y en 1999 decidí retirarme definitivamente. Tenía apenas 24 años de edad.

¿Qué haces actualmente?

Trabajo en el área de La Lisa, municipio donde nací el 29 de junio de 1972, estudio Licenciatura en Deportes (tercer año) y soy comisaria nacional desde el 2001, lo que considero que desempeño con seriedad y rigor, pues aspiro a elevar mi categoría, en realidad me he enamorado de esta función, soy la secretaria del Colegio de Comisarios y llevo todo lo relacionado con el boletín diario de cada competencia, incluyendo la Vuelta a Cuba, en las que he trabajado en el 2004 y 2005.

¿No estás en el movimiento de veteranos del ciclismo, que compiten con bastante frecuencia en Cuba?

En el caso de las mujeres es un poco más difícil crear las más elementales condiciones para hacerlo, montar por salud y placer es una cosa, competir es otra, para esto último se necesita bicicleta, vestuario, zapatillas, en fin, es un deporte caro, no importa si quien lo practica es niño, joven o adulto, para nadie es un secreto y tú lo sabes muy bien.

¿Y si lograras las más mínimas te presentarías en el Panamericano Máster que cada año se celebra en La Habana con bastante participación extranjera?

Puede ser, por ahora quiero seguir estudiando y superándome en mi rol de comisaria para ver si un día me dan la posibilidad de aspirar a una categoría superior y no retirarme tan temprano como lo hice cuando fui ciclista.
   
 
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