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| Entrevistas |
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| La fantasía tras el home | | Precisión en el mascoteo y los tiros, excelente brazo y un estilo muy propio y seguridad absoluta a la defensa caracterizaron a este hombre en los terrenos del béisbol cubano e internacional. | Por: Francisco Valdés Alonso Foto: Daniel Mitjáns
A Juan Castro, lo de pelotero le venía como anillo al dedo: Arturo, su padre, fue un veloz lanzador de la década del 50, que jugó en el equipo Washington en las grandes ligas, de los Estados Unidos, y como si esto fuera poco, la mamá, Rosario, de joven “piqueteaba” en juegos de solar en Arroyo Naranjo, en Ciudad de La Habana.
Para la mayoría de los cubanos fue el mejor receptor defensivo de Cuba, desde el inicio de las Series Nacionales. Lo cierto es que sentó cátedra detrás del home, revolucionando la posición con sus excelentes cualidades defensivas.
Cómodo, seguro, como en sus buenos tiempos cuando recibía con facilidad un rectazos sobre más de 90 millas del veloz Rogelio García; el elegante detrás del home, Juan Castro García, dialoga con el reportero de JIT en el refugio preferido: su casa.
Recientemente Castro fue homenajeado por todo el pueblo pinareño al arribar al medio siglo de edad. Este semanario se une al reconocimiento a tan importante atleta y entre foul flay y tiros a segunda base comparte historia, proyectos y aspiraciones con el otrora receptor.
¿Qué hace actualmente?
“Me desempeño como entrenador de los receptores en la Academia Provincial”
¿ Crees que fuiste escuela para los catchers?
“ Por mi esfuerzo y dedicación logré alcanzar una alta maestría. Hoy con regocijo veo que varios jóvenes aplican muchas de las cosas que yo hacía y les va bien. En nuestra provincia hay una verdadera escuela en esta posición. Incluso muchos juegan en otros equipos con excelentes resultados. “Yosvani Peraza es nuestra principal figura, tiene que luchar contra su peso corporal y lograr un mayor sacrificio en el entrenamiento y sobre todo jugar mucho.
Yo cumplía con la meta que me ponían los técnicos y después por mi cuenta subía la parada. Acostado boca arriba cogía una pelotica de pin pon y practicaba con ella lanzándola hacia lo alto esto me daba mucha habilidad. No obstante te reitero, esta posición aqui está asegurada por muchos años aquí.”
¿ Te consideraste el mejor?
“No, me esforcé y tuve buenos resultados. En Cuba surgieron buenos receptores, Ricardo Lazo, Lázaro Pérez, Evelio Hernández, Albertico Martínez, por citar a algunos. Para mi el mejor fue Evelio”.
Tengo entendido que tus criterios sobre la receptoría entraron en contradicción con algunos técnicos nacionales.
“Si, con el profesor Juan Ealo. Yo no estaba de acuerdo que se podía aplicar la misma técnica para recibir los lanzamientos contra el piso, o hacer el bloqueo de las bolas bajas, a todos los lanzadores de la misma manera, ni tampoco que la posición de los receptores para recibir tiros de los jardines al home podía ser la misma en todos los casos . Él era una autoridad en la materia pero mantenía criterios del béisbol profesional antiguo, a mí, la práctica me fue enseñando”.
¿No crees que te retiraste temprano?
Pasaron cosas que no debían haber pasado, tuve desavenencias con muchas personas. No me pidieron que lo hiciera, tenía 34 años y el brazo estaba en plenitud de facultades y además, con la experiencia ya vivida tome esa decisión. Mi último partido fue ante Industriales en Ciudad de La Habana.
“ Regresé en 1998 del Mundial de Italia y me dijeron que no me podía retirar porque no había quien ocupara la posición. “Incluso ese año tuve promedio ofensivo de 300 o 311 y sin embargo no me llevaron, por lo que decidí no jugar más.”
Actualmente hay una tendencia muy marcada de que el pitcheo se dirija desde el banco ¿Qué opinas?
“ No comparto esa forma de dirigir, existen situaciones del juego en que necesariamente hay que dar orientaciones específicas pero en estos momentos es exagerado. El pitcher y el receptor son un matrimonio que de solo mirarse saben que hacer. Cada vez que termina una entrada deben ponerse de acuerdo en como lanzarle a los próximos bateadores.
“Observo en la actualidad que al terminar un inning cada uno anda por su lado. Si los pitchers conmigo tuvieron tanta confianza fue por la compenetración, la comunicación tan profunda que se lograba. Con Rogelio García esto funcionó muy bien”
¿ Cualidades de un buen receptor?
“Buen brazo y punteria, observar mucho a los bateadores, deseos de llegar, crear tu propia fantasía . Las habilidades las van creando con el juego diario. En estos momentos si no hay más desarrollo en todas las posiciones es porque solo tenemos una liga. La de desarrollo que venía siendo un escalón de la nacional desapareció.
“Por ejemplo tenemos muchachos de calidad pero no juegan ni 30 partidos en el año. Esta posición requiere de mucha continuidad. No es en una academia o en un entrenamiento donde adquieren su desarrollo y experiencia sino detrás del home.
“Los juveniles demoran en madurar y cuando llegan al equipo grande pasan mucho trabajo, no todos son Omar o Casanova.”
¿Inconformidades?
“He tenido la oportunidad de trasmitir mis conocimientos a muchos alumnos, pero no estoy satisfecho conmigo mismo, me hubiera gustado hacer otras cosas que no pude hacer. ¿Entrenador del Cuba? Sí.
¿Te botaron algunas vez del terreno?
“Era una persona muy impulsiva y algunas veces me expulsaron, creo que eso me llevo a mejorar tanto en mi posición, el atleta puede ser ecuánime pero para lograr resultados necesita ser agresivo”.
¿ Bateadores a los que te fue difícil pedirle?
“ A Pedro Jova, su técnica de bateo era inmejorable, me decía la voy a poner entre segunda y primera y por ahí iba, en una época en que Pinar del Río tenía un elenco estelar”.
¿Directores?
“José Miguel Pineda, era el que más guarapo le sacaba a la caña. Tenía luz larga, desde el mismo primer inning te programaba el tercero y cuarto. Poseía una idea bastante lograda de que podía suceder en todo el encuentro.”
¿ Tenías algún compañero específico para sentarte con él en la guagua?
“ No podía, porque mis extremidades largas me hacían muy incómodo los viajes, se me permitía que viajara solo en un asiento. Además, después de trabajar en un juego completo venía exhausto. Ahora las guaguas son muy cómodas pero en mi tiempo le llamábamos ortopédicas”.
¿Enemigos?
“No, vamos a decir que por la camiseta si, cuando aquellos equipos Vegueros y Forestales o frente a los demás, pero en el terreno, todos queríamos ganar”
¿ Cómo te sentiste cuando viste jugar a Pinar del Río y ya no eras su receptor?
“Es duro, no la primera vez, actualmente los deseos de jugar pelota no se me quitan, son 50 años dedicada a ella, para mi la pelota es mi vida”.
¿Pelotero, entrenador, director?
“Si volviera a nacer, pelotero. Cuando dirigí a Forestales fue un gran momento, allí estaba la cantera del equipo grande. Después trabajé en la liga de desarrollo y también lo disfrute mucho, si se vuelve a instaurar quisiera estar de nuevo como director”.
¿Te ofrecieron quedarte en alguno de tus viajes?
“Sí, pero nunca me daría por abandonar a mi país. Había un caza talentos llamado Julio Blanco que perseguía a los receptores, si eran latinoamericanos mucho mejor. Decía que los norteamericanos no pensaban, no eran inteligentes”.
¿ Volviendo a la familia, Arturito está en el equipo porque es tu hijo?
“Cuando regresé de Italia Jorge y Charles me dijeron que el muchacho había terminado con el mejor coeficiente entre todos los receptores incluso había bateado bien y que por eso ellos decidían llevarlo. Yo quise que fuera pelotero pero el perdió mucho tiempo jugando tenis de campo.
“Las habilidades se van creando con la sistematicidad en un deporte. Si mejora algunas lagunas que tiene puede ser un buen receptor, no he tenido tiempo de entrenarlo mucho. Además tiene a varios muchachos buenos delante de él”.
¿Proyectos?
“Pronto viajo a Italia por cinco o seis meses para dirigir equipos en ese país donde llevo 10 años en esos trajines”.
Fuera del terreno que hace Juan Castro.
“Soy casero, me gusta mucho ver la televisión, sobre todo los noticieros, mi esposa Barbarita sabe que debe hacerme el almuerzo y la comida antes de sentarme al televisor, me gusta estar informado, soy religiosos con eso”.
¿Problemas con la prensa?
“Ninguno, siempre me han tratado bien, cuando me criticaron lo hicieron con el mejor sentido”.
El profesor Juan Manuel Martínez de Osaba describe en una interesante crónica las características de los peloteros supersticiosos. ¿Fue tu caso?
“No, yo nunca utilice amuletos, o determinado número en la camisa, estaba seguro de mis posibilidades. Sí me divertía mucho con algunos jugadores que esperaban salir de últimos para untarse no se cuantos perfumes, yo les decía, qué, hoy vas a dar tres para la calle. Respeto todas las creencias.
¿Amores?
“Imagínate, cuando eres popular y famoso tienes muchas oportunidades, con mi esposa Barbarita llevo 25 años de casado y tengo tres hijos , me va bien”.
¿La fama?
“Bonita porque todo el mundo te saluda y reconoce, algunos se les va para la cabeza, eso no es bueno”.
¿San Cristóbal?
“Vivía a 40 o 50 metros del estadio, cuando tenía clases por la tarde amanecía allí hasta la hora de la escuela y cuando regresaba soltaba los libros en una alcantarilla que había cerca y seguí para el terreno. Nunca he podido entender que ese trabajador municipio no tenga un estadio de categoría.
¿ Cómo ve Juan Castro los 50 años?
“Contento y feliz, he disfrutado esta media rueda, tanto en el ámbito deportivo como familiar, la verdad que no me quejo”.
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