Publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba
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Entrevistas
Lázaro Navarro
" Yo no soy ningún hechicero "
El mejor tenista cubano de los últimos años se desdobla como atleta y ser humano, e intercambia con la reportera de JIT en torno a diferentes temas.
Trayectoria...
Durante años fue la primera figura del tenis cubano y encabezó la selección nacional de Copa Davis.
En la actualidad...
Luego de una fructífera carrera parece llamado a dejar el deporte activo y por ahora se concentra en sus estudios de Licenciatura en Cultura Física.

Por Cosette Celecia

Nos tomó el alba por sorpresa, conversando de mil cosas, algunas agradables, otras difíciles y escabrosas, repasando recuerdos y mirando el futuro.

Con él nunca hay peligro de que se agoten los temas, porque es tan buen orador como deportista.

Es en todo seguro y de andar firme en la cancha, en las calles cotidianas e incluso en los senderos de sueños.

Como las cosas nunca le fueron fáciles luchó con más fuerza, y hoy le debe a eso ser campeón nacional desde 1998 en su deporte, el tenis de campo, monarca centroamericano por equipos en Maracaibo’98, dos veces titular del torneo satélite Cuba-México y ganador del Grupo III de América en Copa Davis en el 2000, entre otros éxitos acumulados.

Las principales inquietudes que me llevaron hasta él, giraban en torno a su ausencia del centro de entrenamientos, lo que me sugirió la posibilidad de un retiro del deporte activo, como me confirmara más tarde, pero fue imposible omitir los comienzos y un poco a modo de recuento, llegamos al presente remontando su ayer.

Así, Lázaro Navarro, primera raqueta de Cuba desde hace seis años, nos regaló en una madrugada de complicidad, pasajes de una vida como atleta que se encuentra en un momento de transición.

¿Cómo llegaste al tenis?

Una vez a mi escuela fueron a hacer una captación para ese deporte, me presenté a las pruebas, aprobé y ahí empecé a practicarlo, con 13 años, bastante pasadito de edad, pero con tremendo ímpetu.

Aunque de cierta forma yo siempre estuve vinculado al deporte en general, pero desde lejos, más bien desde arriba, porque frente a mi casa había un área deportiva y yo pasaba las horas sentado en la azotea mirando los entrenamientos.

¿Por qué el tenis?

Eso no fue nada fácil, a la edad de 18 años cuando terminé el doce grado, me encontré en la disyuntiva de seguir estudiando o continuar en el tenis. Recibí muchos consejos a favor de seguir en el deporte, y eso fue lo que más me alentó.

Ya de lleno en el deporte, ¿cómo llegas a la elite nacional?

Transité por las vías establecidas, entré en la EIDE a los 13 años, a los 14 pasé a la ESPA y a los 18 me ascendieron al equipo nacional. La verdad es que fue muy rápido, demasiado, creo que no estaba preparado. Llegar así a donde otros habían tardado más, quizás me hizo daño. En ese momento yo empezaba a disfrutar mi deporte y pasar a la selección exigía una tremenda responsabilidad.

Tuve que madurar temprano y a prisa, tal vez por eso siempre he aparentado más edad,- y abandona la seriedad que lo había matizado - ¡Imagínate! En el primer año de entrar al tenis estás jugando entre escolares, al siguiente estás en juveniles y de repente estás jugando en las competencias fundamentales, en la Copa Davis.

" Así es como se va a jugar el tenis en Cuba "

Estando yo en la EIDE, fueron allá los del equipo nacional y su preparador principal entonces me vio entrenando y le llamó la atención mi forma de juego, que siempre ha sido diferente. A mí se me criticaba por esa forma de jugar y a partir de aquel día que dijo: “Préstenle atención a ese muchacho, que así es como se va a jugar el tenis en Cuba dentro de unos años “, digamos que se me empezó a tomar más en cuenta.

También Rolando Martínez, actual comisionado nacional, tuvo siempre confianza en mí.

¿Cómo logras mantener, además de tu dominio de la técnica, esa seguridad sobre ti mismo y sobre el partido que te caracterizan?

Tengo mucha confianza en mi entrenamiento y ese es el momento de exigirme lo mejor. Pienso en poner en práctica lo que he experimentado y trato de ser creativo; creo que eso es lo que hacen todos los atletas.

¿Es cierto que manipulas psicológicamente a tus adversarios?

¡Oye, yo no sé quien dice esas cosas!- y no puede aguantar la carcajada- Mira, yo estoy jugando con alguien que está del otro lado de la net, distante, alguien con quien no puedo hablar por la propia dinámica del juego y porque está prohibido, así que yo creo que se sugestionan, pero ellos solos.

- Ya un poco más serio explica- Tal vez es lo que la gente siente, dicen que yo juego diferente. Soy una cosa rara. Tengo un efecto psicológico en ti porque no puedes controlarme, eso si es verdad que pasa, sobre todo con gente nueva, pero la gente está mal, en serio. Es que el contrario no puede con su ego, no acepta perder. Yo si puedo con mi ego y perder es parte del juego.

- Y en un último intento por convencer- En un single claro que te voy a buscar los ojos para saber cómo estás, pero con eso no te puedo agredir. Yo no soy ningún hechicero.

Tu resistencia física te permite llegar al final del partido sin agotarte. ¿ Tienes alguna receta especial?

No todos los atletas tienen la misma preparación ni la misma constancia. Yo incluso una vez jugué un partido de 5 horas, aquí en la Habana, que está en un libro de récords y no me sentí agotado. Lo perdí, fue mi debut en Copa Davis.

¿Quiénes han sido en los últimos tiempos tus rivales más fuertes en eventos internacionales?

Un chileno, no recuerdo su nombre, le gané, pero fue duro. Hay otros que me han ganado y no me he podido desquitar, porque en el tenis unas veces pierdes pero luego ganas tú y no hay problema, pero no fue así por ejemplo con Ronald Algenor, de Haití.- y parece que buscara pesadamente aquel recuerdo- Ese llegó en el momento más difícil de mi carrera, el resto del equipo era muy joven así que me encontraba solo como figura principal y él estaba entre los 30 mejores del mundo.- Y librándose completamente del peso con una sonrisa- ¡Fue un desastre!

Tu desempeño en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo no resultó como se esperaba. ¿Eso ha marcado un giro en tu carrera deportiva?

Yo nunca me había lesionado, siempre hago un buen calentamiento antes del juego o del entrenamiento, pero hace poco, antes de los Panamericanos de Santo Domingo, tuve una lesión en la rodilla izquierda. Eso me impidió hacer un buen juego, pero no creo que marcara ningún giro. Sí fue una mala etapa por la lesión, pero todos los atletas se lesionan y se recuperan, eso es una cosa normal. Yo de hecho ya estoy recuperado. El doctor Rodrigo Álvarez Cambra me dijo que todo estaba perfecto.

Pero has estado ausente de los entrenamientos del equipo nacional. ¿Esto confirma el rumor de tu próximo retiro del deporte activo?

En realidad el comisionado nacional y mi entrenador fueron quienes me lo propusieron; ellos me pidieron que me retirara y yo acepté. Aunque aún no se ha hecho oficial, es algo definitivo.

¿Que planes inmediatos te has trazado?

Por lo pronto no puedo tener planes porque todavía no está bien definido lo que voy ha hacer. Aunque bueno, sigo estudiando la licenciatura en Cultura Física que ya estoy en cuarto año y voy a empezar a recibir clases de francés.

¿Que podrías decirle desde tu experiencia a los jóvenes tenistas?

Que ojalá logren sus aspiraciones, que sean grandes atletas. Ellos deben concientizar el sentido del sacrificio. Ser bueno no es fácil, pero esta generación ve ser buen tenista como algo muy difícil y lo es, pero no imposible. Saber que algo es difícil no puede quitarnos las ganas de luchar por eso, al contrario, debe convertirse en un reto. Los mas jóvenes tienen la oportunidad de equivocarse y rectificar y esa es la mejor ventaja para lograr cosas.

¿Qué le deja Lázaro Navarro al tenis de campo en Cuba?

Dejé la imagen de un tenista actual, más avanzado, sin creerme gran cosa, -dice mientras ríe- estoy en contra de eso. A los que se quedan ahora en el equipo, por ejemplo, que son muy jóvenes, siempre los he aconsejado mucho y además me han visto jugar desde hace tiempo.

Sobre la relación con tu familia. ¿Cómo compartes tu tiempo con ellos?

Eso es bastante complicado, mi principal enemigo es el tiempo, por eso nunca uso reloj- y me muestra sus muñecas como prueba- fuera del tenis les dedico todo mi tiempo.

No te puedo decir que soy un hijo espléndido, un hermano maravilloso, eso tendrías que preguntárselo a ellas, ¡y a ver que te dicen!- nuevamente dejando asomar su sonrisa, esta vez muy pícara -.

En mi familia todas son mujeres, yo soy el único hombre en 100 años aproximadamente y tengo entre ellas cuatro generaciones. Entre nosotros la atención es recíproca, estar con ellas me hace olvidar los problemas, me hace sentirme a plenitud.

¿Todavía no has pensado en tener tu propia familia?

No soy un planificador estricto pero por ahí estoy buscando una que me merezca- y se le mezclan en el rostro malicia y comicidad- No, en serio, de hecho ya estoy entrando en esa etapa.

¿Esa etapa incluye hijos?

Sí, eso también, claro. Siempre preferí niña, pero ahora pienso que sería mejor un varón, porque la familia lo necesita. Serio.

¿En qué te gusta recrearte?

Me gusta comer, disfrutar la comida ¡y no sé cocinar! No soy de bailar mucho, ni de tomar. Me gusta leer, todos los géneros y soy fanático del cine. También me gusta ir a ferias, ver cosas nuevas, conversar mucho - y enfatiza en eso, aunque es evidente- conocer a las personas.

Defínete como atleta

¡Qué duro! Nunca pensé que me fueran a preguntar algo así, tengo que pensar... no sé.

Defínete entonces como persona.

¡Peor! Como atleta... ¡Ah, mira: dedicado!

Si pudieras cambiar algo de tu pasado, ¿qué sería?

Me hubiera gustado a los 18 años decidir no jugar tenis y haber estudiado arquitectura.



   
 
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