|
 |
 |
|
| |
 |
| |
| Entrevistas |
| Por: José Luis Salmerón | |
| Figuerola busca talentos sin lupa... | | Después de abandonar las pistas hace más de cinco lustros, el Fígaro, como se identificó mientras brillaba en el mundo, ocupó la jefatura nacional de esta disciplina y posteriormente pasó a dirigir el grupo de deportes tiempos y marcas en el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). | ENRIQUE Figuerola Camué, aquel fornido velocista que diera a Cuba la primera medalla olímpica (plata en los 100 metros planos de Tokio”64), tras dura porfía con el gigante Bob Hayes, inyecta nuevos bríos a su quehacer cotidiano para adentrarse sin lupa en la búsqueda de talentos para el deporte rey en la Isla.
Nació en Santiago de Cuba hace 63 años y a los 18 representó a la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal en pruebas de velocidad en las que resultó triunfador.
En la actualidad y después de ofrecer ayuda técnica en el Distrito Federal de México, Figuerola, vicepresidente de la federación nacional, está inmerso en un proyecto relacionado con el rescate de la velocidad en todo el país que precisamente lleva su inolvidable nombre y al que están involucrados aquellos estelares velocistas que brillaron en la década del 60 y en los juegos de la décimo novena olimpiada en Ciudad de México consiguieron por vez primera el subtítulo en la estafeta corta.
Me refiero a Hermes Ramírez, Pablo Montes y Juan Morales quienes por mucho tiempo representaron dignamente a Cuba, además Silvio Leonard, como uno de los grandes del hectómetro de todos los tiempos en el patio.
Las morenas de las pistas, Miguelina Cobián, Violeta Quesada y otras destacadas corredores que también lograron plata en los tres cambios cortos, comparten sus vivencias, junto a veteranos, todos imbuidos por hallar los talentos que en un futuro no lejano revolucionen los carriles nacionales e internacionales.
Precisamente sobre esta importante misión comenzó este diálogo.
“El trabajo que con mucho entusiasmo realizamos –aseguró Figuerola- abarca barrios, municipios y escuelas, donde captamos a los que más talento demuestren, pero no relegamos a los otros que les guste el deporte porque lo importante es prepararse físicamente para consolidar la amistad, el compañerismo y garantizar una formación con hábitos correctos.
“Los que no reúnen condiciones para sprinters le buscamos fórmulas para inclinarlos a otras pruebas del atletismo, como el medio fondo.
“Así organizamos –prosiguió- competencias en este nivel a las que se vuelcan padres, vecinos y profesores, todos apoyando la feliz iniciativa que cada fin de semana multiplica la presencia de cientos de niños y niñas en parques, instalaciones, calles y terrenos desocupados.
“El objetivo –agregó- es crear a través de estas fraternales competencias hábitos de cultura competitiva y aprender a defender la camiseta desde edades tempranas.
¿Se aprecian resultados positivos en estas experiencias? Le preguntamos.
“Aunque parezca un tanto justificativo ya se observa una cantera pródiga en las edades de 9-10, 11-12, 13-14 y 15-16, a las que más énfasis le brindamos. En los juegos escolares se demostrará.
“Aquí, de frente a la realidad cotidiana, junto a padres, profesores y vecinos, es donde se puede ganar esta bella batalla, todo un reto para nosotros parte de la gran familia del deporte cubano.
¿Aceptas que la década del sesenta clasifica como la mejor para velocidad cubana?
“Creo que sí. Pienso que entonces en todos los continentes existían representaciones fuertes. Cuba contó en esos años con Hermes, Pablo, Morales, Triana Matamoros, Triana Pérez los hermanos Bandomo, Urgelles, los que dieron paso a Peñalver, Lara, Leonard y algunos otros.
“En la rama femenina sobresalieron Miguelina Cobián, Violeta Quesada, la desaparecida Marlene Elejalde, Fulgencia Romay, Carmen L. Valdés y Silvia Chivas. Así que teníamos fuerza en los dos sexos.
“Después de estos años la velocidad general descendió considerablemente y muy pocos éxitos se alcanzaron en las lides internacionales, incluso perdimos terreno en el área centroamericana y del Caribe, donde éramos reyes.
“Ahora trabajamos para recuperar el tiempo perdido y en estos trascendentales momentos a través de este proyecto buscamos el talento bruto que sabemos existe en todo el país.
¿Puede el atletismo con las figuras jóvenes que permanecen en las preselecciones juvenil y de mayores aspirar a futuros éxitos?
“Estamos ubicados en centroamérica y el Caribe y sabemos que esta área desde hace años es cuna de estelares ases de la velocidad. La historia recoge páginas imborrables de hombres y mujeres de nuestra humilde región procedentes de Jamaica, Haití, Barbados, República Dominicana, Surinan, Trinidad y Tobago y hasta Saint Kitts y Nevis, en fin pequeñas islas de este archipiélago, que han alcanzado excelentes resultados y en la actualidad hacen notar su presencia en eventos internacionales.
“Por tal razón y como parte del Caribe es lógico que la gente se pregunte por qué Cuba no presenta los tradicionales resultados que siempre exhibió en eventos de velocidad, mientras los logra en diferentes pruebas de campo y lanzamientos.
“Estamos empeñados en borrar esta negativa imagen con un meticuloso y firme trabajo encaminado a hallar jóvenes
capaces de dar firmes respuestas con la creación de las bases que aseguren fluidez de talentos en las preselecciones nacionales.
“Estamos conscientes de que los velocistas de los países citados se desarrollan en Inglaterra y Estados Unidos a través de becas en universidades, pero nosotros no tenemos esa necesidad porque disponemos de técnicos calificados y con condiciones para formar deportistas. Solo ha faltado disposición permanente y pensamiento abarcador para establecer la línea de trabajo indispensable que posibilite asegurar los relevos de las figuras más capaces.
En pocas palabras nos hemos descuidado y estamos pagando la cuota por ese doloroso descuido, al extremo que los Juegos Escolares, nuestra principal cantera después de Silvio Leonard no aportado ningún otro velocista de rango mundial.
¿Consideras igualmente que esa década fue pródiga internacionalmente?
“Sí, no me cabe la menor duda. Clasifica como una de las más grandes. Contribuye a ello la fusión de la ciencia y la técnica en función del desarrollo de la velocidad porque hasta ese momento las condiciones intrínsecas en cada velocista eran las que definían los triunfos.
“En esa época seis hombres teníamos como mejores registros 10 flats en pistas con arcilla, carboncillo y hasta ceniza y bajo un entrenamiento no tan científico como el que hoy impera en el mundo.
“La explotación a que son sometidos los atletas de esta era es muy superior a la nuestra, por eso llego a pensar que José Barrientos, Rafael Fortún y Ángel García hubiesen sido más grande aún de haber recibido una preparación técnica a la altura de la que hoy se ejecuta. Los tiempos que registraban se consideraban fabulosos pues eran producto de sus condiciones naturales.
¿Qué te parecen las constantes marcas que en estos momentos se registran en el mundo?
“Estos registros por debajo de los 10 flats tan familiares en estos tiempos los hemos analizado porque cuando estábamos activos nunca imaginamos que pudieran alcanzarse tan continuamente. Es increíble, en verdad. Y es el fruto de la ciencia puesta al servicio del deporte. Los humanos llegaron a un nivel y lo alcanzado posteriormente responde a la nueva metodología puesta en función de la preparación física y técnica.
“Se decía entonces que ningún un humano antes del 2000 sería capaz de correr la distancia por debajo de los diez segundos. Sin embargo, apoyado en los avances científicos el humano ha sido capaz de explotar al máximo sus facultades y con ello hacerlo mucho antes de lo previsto; ahora no es posible imaginar hasta donde llegará.
“Contrariamente a lo que ocurría cuatro décadas atrás el velocista no tiene que ser necesariamente de gran estatura ni poseer pasos de gigantes, sino trabajar científicamente sobre su fuerza y potencia de su masa muscular y buscar más rapidez en la frecuencia de pasos, además las pistas de ahora posibilitan mayor seguridad en la carrera, al igual que las zapatillas.
“Los más calificados en esto tiempos ya perfilan sus cualidades para parar los cronómetros en 9,07.
Algunos autores y especialistas aducen que los anabólicos han cooperado mucho, pero independientemente hay atletas superdotados que mediante el trabajo han podido lograr estos sorprendentes resultados.
”Por ejemplo Maurice Green es el prototipo excepcional; posee una masa muscular activa, una frecuencia de pasos soberbia y una concentración increíble, sobre la cual nosotros tenemos que luchar mucho para lograrla en todos los atletas. Los velocistas cubanos no la tienen y casi es obligado ponerla en práctica si pretenden competir con mayor confianza y posibilidades.
“Muchos atletas tienen la costumbre de contar uno, dos y tres para salir de los bloques de arrancada y eso es nefasto. La concentración y la capacidad de reacción en el despegue hay que entrenarlo durante el periodo de preparación.
¿Recomiendas entrenar las arrancadas con disparos como en una competencia?
“Eso es necesario. La única vía para llegar a los objetivos que se persiguen es una excelente reacción. Una fracción de segundos es decisivo en una carrera de 100 metros. El atleta debe ser muy receptivo a las voces de los estartes para ganar tiempo en la arrancada sin cometer fallas. Está obligado a trasmitirle al músculo lo que debe realizar, independiente al análisis de la estrategia y táctica en la carrera. Pero para todo esto la concentración es fundamental. Así se aprecia en los máximos líderes del hectómetro mundial.
¿Cuál es tu criterio acerca de los velocistas que hoy dominan las principales competencias?
“Hay un grupo de corredores que pueden ser conceptuados con ese rango y en ellos se aprecia una concentración excepcional, que los convierte en casi invencibles en las pistas. Entre ellos el que más provecho saque a la concentración es el ganador, porque las arrancadas son decisivas, reitero.
“Ese es el caso de Green que analiza minuciosamente a los contrarios mirándolos para impresionarlos, lo que es parte de su táctica, mientras da pasos alrededor de los bloques de despegue. Así aplica su método para concentrarse y llevar a los músculos lo que piensa realizar en la carrera. Como si fuera una computadora. En su bien perfilada reacción radica su secreto, además de las facultades que posee, obviamente.
¿Estas recomendaciones influyeron en los éxitos tuyos, aún cuando se decía que eras la negación del velocista: baja estatura y zancadas cortas?.
“Tuve entrenadores muy buenos. Por ejemplo Vladimir Pucio (ya fallecido) fue uno de ellos y le agradezco mucho la forma en que me adiestró en este importante aspecto. Por esta razón fui constante en mis resultados en cualquier etapa. Recuerdo que logré correr 26 veces 10,02, cinco 10,01 y dos 10,00 flats. Nunca registré una arrancada en falso, que son reflejos de inseguridad, ni en el entrenamiento.
¿Es capaz un atleta que haya arrancado una vez en falso ganar?
“Excepcionalmente ha ocurrido. Cuando se marca una falta en la arranca, es necesaria la máxima concentración, para que la psiquis lo deje reaccionar positivamente. La arrancada en falso es un handicap muy difícil de borrar.
¿Qué piensas de la nueva regla que establece la descalificación del atleta por una arrancada en falso?
“Es injusta. Cuando se fue a discutir ese proyecto en el Comité Técnico, le expuse a nuestro representante Jesús Molina que era necesario hacerlo con mucha fuerza porque eso perjudicaba a los principales protagonistas que perdían horas de esfuerzos y sacrificios sobre las pistas de forma abrupta. Esto obliga a una mayor concentración y reacción en las arrancadas y a que los tiempos no resulten tan bajos, aunque los que saben desempeñarse bajo cualquier presión rara vez perderán.
¿Qué puedes decir de tu victoria en Tokio porque así puede considerarse la primera medalla olímpica del deporte revolucionario?.
“Esa ha sido mi momento más grande en el deporte. Cualquier medalla olímpica produce satisfacción, pero en este caso fue apoteósico pues resultaba el primer fruto de la Revolución en el deporte de alto rango.
“También las dos veces que paré los cronómetros en 10 flat me llenaron de emoción porque entre tantos millones de habitantes del planeta yo era uno de los más rápidos.
¿Fue Bob Hayes el rival más fuerte que enfrentaste en una pista?
“Desde luego que resultó un adversario difícil; era muy fuerte, con pasos largos y rápidos, después de los 40 metros. Pero pienso que el alemán Armin Hary, ganador en Roma fue el sprinter más técnico que yo he visto en mi vida. Se le acusaba que se robaba la arrancada. Eso era injusto, pues su capacidad de reacción no tenia paralelos con ningún otro corredor.
De Valery Borzov, titular en 100 y 200 metros en Munich”72
¿qué puedes decir?
Lo vi correr en Munich; muy fuerte y resistente, de ahí sus dos triunfos. Pero era un velocista de laboratorio, perfeccionado por los soviéticos. Ellos buscaban a un hombre con las condiciones imprescindibles en biotipo y somatotipo para poner en práctica las investigaciones que acumulaban y Valery reunía esos requisitos. Y cumplió.
¿Si comenzaras ahora en el deporte fueras pelotero o velocista?
“...¡Velocista!”. |
|
|
|