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| Entrevistas |
| Por: José Luis Salmerón | |
| Higinio Vélez, manager en tierra de managers | | Después de 30 años dentro de los trajines beisboleros Higinio Vélez acaba de ser designado manager del equipo Cuba que asistirá a la XXXIV Copa Mundial de Béisbol con sede en Taipei de China. En 1987 dirigió al elenco cubano que se tituló en los panamericanos de Indianápolis´87. | «NUNCA es tarde si la dicha es buena», reza el viejo refrán. Agreguemos lo que decía un personaje chino de una conocida aventura radial: «paciencia, mucha paciencia...» Estas dos citas le vienen a Higinio Vélez como anillo al dedo.
Por una u otra razón, a pesar de sus excelentes resultados, solo en una ocasión recibió las riendas del nacional: Indianápolis´87, y no obstante salir victorioso fue relevado de esa función, en su haber, la página más amarga de su carrera «porque nadie me dio razones...» Hoy Higinio es feliz, vuelve a soñar con la gloria.
Hace tiempo, allá por el inicio de la década del 70, conocí a Higinio Vélez, tan delgado y ágil como ahora, cuando ya suma 54 años. Iniciaba sus estudios de licenciatura en el ISCF Comandante Manuel Fajardo y actuaba como lanzador de relevo del equipo que dirigía René Massip y asesoraba el profesor Juan Ealo (reconocidos técnicos ya fallecidos), un excelente elenco de base al reunir en sus filas a jugadores de talla como Rodolfo Puente, Ernesto Sotolongo, Charles Díaz, Suárez Hidalgo, entre otros, lo que obligó a este oriental del poblado Dulce Nombre, Songo La Maya, a cambiar la posición de torpedero (aceptable bateador como juvenil) por la de lanzador de relevo.
La presencia de abridores estelares, entre ellos Antonio Jiménez, no le daba muchas esperanzas para desempeñarse en este rol. «Lo importante no era estar sentado en las gradas, sino luchar por la bandera del instituto», dice mientras recordamos aquellos días de juventud, sin sonrojarse, consciente de sus limitadas facultades como jugador.
Después de tres décadas dedicadas al béisbol, Higinio puede considerarse un triunfador en el complejo arte de comandar equipos en un deporte de exigencia, en el cual la mayoría de los cubanos se considera un erudito de alta clase, al exhibir un llamativo palmarés en títulos conquistados: cuatro en series nacionales (tres consecutivos), dos en selectivas y en las dos únicas copas Revolución celebradas, además de un título panamericano (Indianápolis´87), y otros en infantiles y juveniles.
En medio de todos estos trajines que entrañan esfuerzos, dedicación, tenacidad, exigencia y mucha disciplina, Higinio ha logrado formar una linda familia con Griselda Rodríguez, así como procrear dos hijos: Susana y Lester Michel.
No obstante pienso que a este buen padre le corre por las venas, en lugar de sangre, pelotas de béisbol, por eso la primera pregunta: ¿qué significa el béisbol para Higinio Vélez?, recibe una adecuada respuesta.
-Una caja de sorpresas. Hasta el último out no hay ganador. Algo impredecible, incluso hasta infinito si se quiere, porque nunca encuentras el final del camino. Es todo en mi vida, digo más, una permanente escuela que cada día me enseña algo diferente. A veces oigo decir que en béisbol todo está dicho y eso es un gran error. Es el único deporte que obliga a modificar reglas y a cambiar constantemente estrategias porque una situación no se parece en nada a la otra. Los conteos, los outs, la situación del marcador y las entradas provocan actuaciones diferentes. Muchas modificaciones en las reglas se han producido a causa de la inteligencia de los jugadores. Y esto es muy importante, pues hay que tener en cuenta que en el terreno no solo piensan y actúan los directores.
¿Alguna vez pensaste en convertirte en manager?, preguntamos en medio de las consideraciones de Higinio.
- Esta es una responsabilidad facturada para sufrir. Se sufre ganando y se sufre perdiendo. Jamás por mi mente pasó algo así, pero te aseguro que cuando uno le coge sabor a esta dichosa profesión no se puede separar de ella. Diriges hasta de tu propia casa. No puedes evitarlo. Llegué a ella de casualidad, a solicitud de Ealo, después que Massip abandonó el puesto de mando del Fajardo. El viejo zorro del béisbol cubano había sido manager y me dijo: «tú dirigirás». Por poco me caigo de la sorpresa. Yo te enseño y lo hizo, pero con el que más aprendí fue con Roberto Ledo, un hombre de respeto que sabía nadar en estas complejas aguas y nunca desdeñó enseñar. Trabajé con él varios años como asistente y conocí muchas artimañas, no solo las visibles, sino las que están detrás de bambalinas, solo perceptibles para aquellos que conocen al equipo. Muchas veces me pregunto qué haría Ledo en esta situación.
De él aprendí a apoyarme en los auxiliares y tener a mi lado a alguien en quien confiar en los momentos difíciles. El béisbol es algo extraordinario. Te roba el tiempo, casi las 24 horas del día, porque apenas se duerme en medio de los momentos cruciales del campeonato. Sueñas. En pocas palabras: no descansas. Te obliga a meditar y analizar lo que has hecho para sacar conclusiones positivas de los errores que pudiste cometer, sin olvidar el tratamiento a los jugadores, algo sumamente trascendental. Todos tienen sus confesores personales, hasta el cargabates es capaz de trasladar los sentimientos de ellos y por eso hay que oír a todos.
Entonces, ¿cuál equipo es más complejo para dirigir, uno ganador o el de pocas posibilidades?
-Se diferencian y al mismo tiempo guardan sus semejanzas. El equipo fuerte está obligado a ganar todo el tiempo y si por razones de lesiones, enfermedad o indisciplinas de algunos jugadores no logras meterlo en cintura, la situación se torna difícil, llueven las críticas y todo lo que haces es censurado, hasta te llaman por teléfono y la cogen con tu familia. Hay que estar en esta situación para conocer lo difícil que es ser manager en una tierra de managers, según se dice.
Cuando se dirige planteles perdedores se piensa que no es obligado a ganar, pero no es así porque en sus filas hay jugadores de vergüenza que sienten las derrotas y cuentan con aficionados que merecen el mayor respeto. El manager que se considere está obligado a dar una imagen decorosa a su afición, al pueblo, a la dirección política de la provincia, independiente que todos conozcan las pocas posibilidades del equipo. No es lo mismo ganar 20 ó 25 juegos que no llegar a ninguna de esas cifras. Lo importante es hacer un papel que satisfaga, de acuerdo a la realidad. No es el caso de aquellos conjuntos que tienen para discutir y sin embargo es lastimoso observar sus desempeños. Eso irrita.
Conocer más a fondo a Higinio, no verlo solo como el inquieto manager que jamás se sienta en un dugout , sino como un hombre que piensa en la familia y actúa con responsabilidad inquebrantable, motiva preguntarle ¿cómo se siente con el timón de la escuadra nacional en sus manos?
-No lo esperaba y me esforzaré por alcanzar la victoria. Es una gran responsabilidad que no rehuyo, porque es lo más grande que le puede suceder a un manager cubano. Son muchos los que han triunfado: Borges, Fuentes, Urquiola, por ejemplo. Lo considero un altísimo honor recibir esta misión. La Revolución me dio la oportunidad de convertirme en profesor de educación física y después en licenciado; siento que he contribuido en algo a desarrollar nuestro béisbol, que es completamente diferente por su ideología al profesional. Aunque yo no he dirigido en ese medio, ni tampoco me interesa, conozco a muchos jugadores que han pasado por esa experiencia y se sienten defraudados; por sus narraciones me doy cuenta que el béisbol que defendemos de la comercialización es más fuerte y limpio, porque forma al hombre, mientras aquel lo transforma en mercancía. Allí interesa solo el rendimiento a cambio de dinero. Nadie ayuda porque todos desean tu fracaso para sustituirte. O sea, pocos compañeros se esfuerzan por ayudarte.
Higinio también ha sido un destacado técnico internacionalista. Como tal ha trabajo en México, Nicaragua y mucho más tiempo en Italia, donde fungió como responsable de los cubanos que allí colaboraban en los equipos bambinos de diferentes regiones.
-Esto ha significado una gran enseñanza, no obstante representar a un país que sobresale por su béisbol. No es lo mismo ser entrenador en Cuba donde todos los niños conocen algo del deporte y quieren imitar a Pacheco, Kindelán, Vera, Linares y Contreras, que en una región en la cual no se conoce este deporte, algunos ni tan siquiera saben en qué mano se coloca el guante, ni cómo se corre las bases. Esto da una experiencia tremenda porque realmente vas a enseñar, estás obligado a actuar como educador. Tienes que estar bien preparado, te observan y si no aprenden correctamente nunca podrán ser categorías y hasta colaboraba con el equipo nacional de mayor nivel. Gané una gran experiencia.
¿Cómo consideras debe ser un equipo de béisbol ganador?, preguntamos.
-Hay que integrarlo pensando en una máquina, obligada a actuar con precisión y eficiencia bajo un único mando. No pienso que sea un grupo de estrellas, sino una selección de hombres que con sus excelentes actuaciones se convierten en estrellas. Los jugadores regulares tienen que asegurar una potente línea central: receptor, torpedero, segunda base, jardinero central y el lanzador. ¡Aquí está la clave del éxito!
¿Y las posiciones de las esquinas?, inquirimos.
Se deben reforzar con hombres ofensivos, que puedan cambiar la decoración de un juego con un batazo. Hombres para correr, fildear, relevar y batear en situaciones difíciles tampoco pueden faltar, es una necesidad. O sea, la integralidad es vital para reunir a los cuatro factores esenciales: ataque, defensa, velocidad y pitcheo, además de un buen colectivo de entrenadores para que puedan ayudarte. Sin estos factores no se puede aspirar al triunfo.
¿Quiere esto decir que tienes como costumbre apoyar tu dirección en algún asistente en particular?
-Sí, todo el que dirige necesita el apoyo, la advertencia o sugerencia sanas y puede ser más de una persona, lo mismo en el juego o fuera de él. No puedes actuar como si te la supieras todas. Eso sería un error fatal. Estás obligado a confiar estrechamente en uno o dos hombres de tu cuerpo de dirección, para que en los momentos decisivos te ayuden a tomar decisiones. No quisiera mencionar nombres, pero para esas cosas mi hombre de confianza en «Titi» Sánchez, por la identificación existente al calor de los años que junto llevamos trabajando. Pueden haber otros que conocen más a los peloteros por haber trabajado con ellos antes y también juegan un rol importante.
¿Piensas que el equipo que conformarás para la copa mundial reunirá los factores que consideras esenciales?
-Eso buscaremos, porque estamos convencidos que en la preselección hay suficientes jugadores idóneos para lograr este objetivo, por tanto se impone trabajar con mucha insistencia. Tenemos que ser capaces de hacer un equipo poderoso en velocidad, ofensiva, pitcheo, defensiva y fuerza.
Cada director tiene momentos agradables y tristes ¿cuáles han sido los tuyos?
-El más feliz haber ganado el tercer campeonato consecutivo con Santiago de Cuba y el más triste o amargo, cuando fui sustituido al regresar de Indianápolis, te reitero, porque no me dieron razones de ningún tipo.
Higinio ha seguido con la vista todo el tiempo la preparación de sus hombres. Su rostro muestra felicidad y satisfacción. Aspira a conquistar la gloria, allá donde nace el sol, algo que le es conocido, aunque ahora sea más distante el escenario de los combates. |
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