|
Lima.- YUDILEYVIS Castillo estuvo a punto de perderse estos Juegos Panamericanos, pues pese a tener la marca requerida para correr en la maratón quedaba fuera por la cantidad límite de convocadas.
Sin embargo esta vez la suerte estuvo de su lado y un llamado de último minuto le integró a una delegación cubana que llegó a esta ciudad con 420 competidores, y será una de las primeras en intentar medallas, aunque esa es una meta lejos para ella.
Sus tiempos, que rondan las dos horas 48 minutos, están lejos de lo que se necesitará para acceder al podio, pero de cualquier manera ese es siempre el objetivo para cualquier competidor y no será diferente esta vez.
«Sé que me voy a enfrentar a algo fuerte, rivales de más nivel. Será una carrera violenta», conversa con JIT a solo horas de que este sábado tome la arrancada desde el Parque Kennedy como parte de un evento que quedó en 17 concursantes luego de la lesión de la anfitriona Inés Melchor.
En medio de esa complicación los locales dependerán ahora solo de la favorita Gladys Tejeda, ganadora de Toronto 2015 a la que luego le fue retirada la medalla por dopaje y un año después fue la mejor latinoamericana en los olímpicos de Río de Janeiro 2016.
«Ella, las mexicanas y sin descuidarme de las brasileñas… por ahí debe andar la cosa», asegura cuando la pregunta se refiere a lo más complicado de la prueba que enfrentará mañana y en la que tendrá como compañera a la también cubana Dailín Belmonte.
«Apenas tengo experiencia en la maratón, esta será mi tercera carrera internacional», añade la santiaguera, villaclareña de adopción, que a su 35 años dice preferir la pista, pero intentará mejorar aquí su marca personal.
Dueña de 2:46.16 en el 2017, Yudileyvis corrió este año 2:48.57 a principios de abril en Roma y tiene como mejores experiencias en citas panamericanas los cuartos lugares de los 5 mil metros en Toronto 2015 y en los 10 mil de Guadalajara 2011.
«Me conozco más la pista, aquí tengo que empezar a crear mi estrategia, formar mi manera de correr en la maratón, pero estoy lista», dice como despedida, pues los minutos “robados” ya son suficientes para romper su timidez ante cualquier entrevista.
|